En decisiones de vida, piensa con el corazón y siente con el cerebro

En la vida, la toma de decisiones es crítica, desde lo básico entre levantarte y permanecer en cama, qué color de ropa usar, tomar agua, té o café; hasta decidir qué estudiar, en qué invertir, con quién estar.

Tradicionalmente se ha dicho que las decisiones se toman con el cerebro, de preferencia con la parte racional, y se minimiza la importancia de la parte intuitiva, así como las emociones que una decisión nos genera.

En los últimos años, la intuición y la importancia de sentirse bien a la hora de tomar una decisión se ha valorado más.

A partir de numerosos estudios y descubrimientos de cómo funcionan de manera coordinada el Cerebro, el Corazón, el Intestino y la microbiota Intestinal, y el entorno que genera este mundo caótico y cambiante; es fundamental ser conscientes de la importancia de considerar tu emoción y sentimientos a la hora de tomar una decisión importante. Por supuesto que los datos, la experiencia, el análisis de la realidad son importantes; sin embargo ¿cómo crearás nuevas experiencias y conocimientos, si no tomas riesgos?

La función principal de nuestro cerebro es protegernos, sobrevivir; es por ello que cuando experimentas una emoción, en especial una nueva e intensa, la amígdala lo traduce como miedo, provocando la reacción que te sea más natural: atacas, te paralizas o huyes.

Tampoco se trata de que te abandones a los impulsos de las emociones y sentimientos; la inteligencia emocional y la práctica de mindfulness te permitirán balancear de manera productiva la razón y la emoción a la hora de tomar decisiones de vida.

Te invito a ver el siguiente video para profundizar en la relación que tiene el cerebro y el corazón a la hora de tomar decisiones.

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Enfoques de valor para el año nuevo

Con los mejores deseos para el año que viene, te comparto estas imágenes con reflexiones, acciones y reacciones que considero de valor tener presentes día a día.

Sinceramente,

Jorge Daniel Romo

Acciones

Reacciones

Leyes del Espejo

Reflexiones

Perder el control emocional te puede costar muy caro

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El control emocional es el objetivo de la Inteligencia Emocional. No se trata de eliminar las emociones, sino de administrar la energía que la emoción genera y orientarla hacia acciones constructivas y productivas; eso es ser inteligente emocional.

No es posible evitar sentir tristeza o enojo, tampoco puedes evitar sentir miedo; sí, tampoco puedes evitar al amor y ojalá nunca podamos evitar la alegría; lo que sí es posible es administrar la energía que se genera con esos sentimientos o sensaciones.

Para algunas personas el ser “apasionado” es positivo y constructivo y es verdad; pues es más sencillo administrar la energía de la pasión que crearla cuando no existe, como en la apatía por ejemplo. Sin embargo, la pasión al desbordarse puede ser peligrosa y dañar cosas, relaciones y hasta personas.

Ser inteligente emocionalmente te permite administrar la energía destructiva de tus emociones, canalizarla hacia objetivos o actividades que generen valor para ti, tu trabajo y tus relaciones personales y/o profesionales.

Por eso la recomendación es evitar tomar decisiones importantes cuando la energía emocional es muy alta (contento, triste, enojado, temeroso, etc.). Perder el control de la energía provocada por las emociones, te puede costar muy, muy caro.

 

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