El secuestro de la amígdala

Joseph LeDoux, neurocientífico de la Universidad de Nueva York, fue el primero en descubrir la importancia y el peso de la amígdala en el cerebro emocional, y años después Daniel Goleman acuñó el término secuestro amigdalar en su best-seller “Inteligencia Emocional” para referirse a esos instantes en los que nos dejamos llevar por nuestras emociones más básicas provocando una respuesta ilógica.

La amígdala (que en griego significa almendra, por su forma) es una glándula que forma parte del cerebro primitivo y en la que residen algunas de las emociones básicas, como la ira o el miedo.

Durante un secuestro emocional, las personas pueden hacer cosas que no harían normalmente, y de las que suelen arrepentirse cuando recuperan la calma; esto sucede porque la emoción les ciega y el pensamiento racional parece quedar totalmente desplazado.

Te compartimos un video con una sencilla explicación al respecto.

Además otro video con ejemplos de emociones desbordadas en algunos deportes.

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Año nuevo: Oportunidad nueva

365 oportunidadesEl nuevo año es una transición que a nivel general y superficial se trata de asignar un nuevo dígito a la fecha, y que de manera profunda y significativa, para muchos, representa una oportunidad de cambio.

El nuevo año es un cambio de ciclo que impacta a muchas personas de diversas maneras que modifican sus pensamientos, sentimientos, emociones y perspectivas de presente y futuro.

Para muchos es un “cierre”, una terminación de procesos personales, laborales o relacionales que representa nuevas posibilidades. Para otros es un “inicio”, algo nuevo que impulsa a adquirir hábitos, conductas y/o actitudes diferentes.

El año nuevo pues, representa para todos un cambio, desde lo básico de la fecha, hasta esa posibilidad de realizar modificaciones de algún aspecto de la vida o de la persona misma.

El cambio implica un proceso emocional.

Darwin-cambioEl nuevo año es algo imposible de evitar, está intrínsecamente relacionado con la conciencia de tiempo; por ello, para muchos, es un proceso que los enfrenta y sacude de manera emocionalmente profunda; ya sea positiva o negativamente.

Como en todo proceso de cambio, aceptar es fundamental para manejar las modificaciones que dicha transición impliquen. Realizar un balance de lo logrado hasta ese momento y visualizar las posibilidades que presenta el futuro es una buena forma de aceptación.

Para algunos el balance puede no ser positivo y, la mayoría, verá al año nuevo como la oportunidad de que las cosas mejoren. Son aquellos con balance negativo y una visión pesimista del futuro, los que pueden experimentar síntomas de depresión.

La visión optimista del futuro es fundamental para enfrentar un cambio de ciclo. Por ello, es natural que se planteen propósitos de vida para lo que se avecina. Algunos con elementos realistas para su consecución y otros con más optimismo que capacidad para lograrlos. Al final todos abonan a enfrentar el año nuevo de una manera positiva.

Mafalda-año nuevoPara aquellos que, al visualizar el futuro, se enfrentan ante una realidad difícil, abrumadora y dolorosa; será fundamental establecer acciones que, sin cegarse a dicha realidad, les permitan identificar las oportunidades que disminuyan o mitiguen el impacto negativo que se avecina.

Las habilidades clave de la Inteligencia Emocional como el Auto-conocimiento (Auto conciencia), el Auto-control (Auto regulación) y la Auto-motivación (Motivación) son fundamentales para tomar las decisiones que, ante un balance negativo del pasado, junto a una perspectiva poco alentadora del futuro; serán las que nos permitirán encontrar, seguramente, las oportunidades para enfrentar mejor el nuevo año.

Habilidades IE

El amor nos hace más listos y creativos

Durante siglos se ha pensado en el amor como en una especie de droga a nivel cerebral, una locura que nubla la razón, un impulso primitivo y visceral que nos atrapa. Creemos que el amor nos vuelve más distraídos y nos desconecta del mundo, aprisionándonos dentro de una burbuja de felicidad.

Sin embargo, la Neurociencia ahora nos ofrecen una perspectiva diferente. De hecho, neurocientíficos de la Universidad de Chicago creen que el amor provoca cambios a nivel cerebral que nos convierten en mejores personas, en todos los sentidos, incluyendo el intelectual.

Estos investigadores escanearon el cerebro de personas enamoradas y comprobaron que el amor no solo activa el cerebro emocional, como se pensaba en el pasado, sino también las zonas relacionadas con las funciones cognitivas. Eso significa que el amor no solo nos permite conectar emocionalmente sino que también podría tener una influencia positiva en nuestras decisiones racionales y comportamientos.

Según estos investigadores, estar enamorados no solo provoca mariposillas en el estómago y esa sensación de estar volando, sino que también puede ayudarnos a pensar más rápido, anticipar mejor las ideas y comportamiento de los demás e incluso ser más creativos. Además, el amor es una excelente herramienta para combatir el estrés y los sentimientos negativos.

El amor actúa como una “gimnasia cerebral”

En algunos experimentos, mostraban a los participantes imágenes y nombres de personas desconocidas, amigos y su pareja, mientras usaban electrodos para medir con qué rapidez se activaba la “red neuronal del amor”. Descubrieron que esta se activaba en menos de medio segundo, lo cual indica un procesamiento a nivel inconsciente; es decir, nuestro cerebro reacciona ante la persona amada mucho antes de que nosotros mismos lo sepamos a nivel consciente.

Gracias a las técnicas de resonancia magnética comprobaron que el amor pasional y romántico activa hasta 12 zonas cerebrales diferentes. Una de las áreas más sensibles al amor es el giro angular. De hecho, mientras más enamorada está la persona, más se activa esta zona. Es curioso porque el giro angular solo se encuentra en los simios y las personas, y tradicionalmente se ha relacionado con el pensamiento abstracto y la creatividad.

Estos investigadores lo catalogan como un “pequeño robot dentro del cerebro” ya que también nos ayuda a procesar los idiomas y números, además de gestionar datos autobiográficos complejos como la percepción de uno mismo y la “teoría de la mente”, que se refiere a nuestra capacidad para reconocer y atribuir ciertos estados mentales a los demás.

Por tanto, enamorarse no significa únicamente “perder la cabeza por alguien”, también puede ser una especie de “gimnasia cerebral” ya que el giro angular es una zona muy conectada con otras partes del cerebro. Por eso los investigadores creen que enamorarse te permite ser mejor persona.

Esta idea ha sido corroborada por neurocientíficos de la Universidad de Ámsterdam, quienes creen que el amor realmente cambia nuestra forma de pensar activando un pensamiento más global, que es el que se halla en la base de los procesos creativos.

En el experimento, las personas debían imaginar que daban un largo paseo con su pareja, que tenían sexo con alguien o que caminaban solos. Después debían resolver una serie de problemas, algunos demandaban soluciones creativas y otros simplemente eran lógicos. Descubrieron que cuando se activaba la idea del amor, las personas llegaban a soluciones más creativas.

Estos investigadores piensan que el amor romántico nos anima a asumir una perspectiva a largo plazo ya que normalmente se tienen metas en común con esa persona. Esa capacidad para ver las cosas en su conjunto, proyectándose al futuro, estimula un pensamiento global que nos ayuda a realizar asociaciones más remotas e inusuales, que son la base de la creatividad.

El amor no tiene fecha de caducidad

Lo más interesante es que el amor no tiene fecha de caducidad. Aunque las primeras etapas vertiginosas matizadas por el romanticismo pueden parecer diferentes del amor que se ha nutrido a lo largo de los años, lo cierto es que nuestro cerebro no detecta las diferencias.

Neurocientíficos de la Universidad de California analizaron a parejas que habían estado casadas durante un promedio de 21,4 años y referían seguir experimentando un amor apasionado. Comprobaron que su cerebro reaccionaba de manera similar que durante los primeros momentos del amor, produciendo una gran cantidad de dopamina.

Este neurotransmisor está relacionado con la sensación de placer, el gozo y la motivación pero tiene otras funciones menos conocidas a nivel cognitivo. De hecho, también se encarga de controlar el flujo de información hacia los lóbulos frontales, por lo que su disminución puede provocar problemas de memoria, atención y dificultades para resolver los problemas.

Ahora ya lo sabes: el amor también puede ayudarte a ser más creativo, pensar más rápido y mantener tu cerebro en forma.

Fuentes:

Cacioppo, S. et. Al. (2014) You are in sync with me: Neural correlates of interpersonal synchrony with a partner. Neuroscience; 277: 842-858.

Cacioppo, S. et. Al. (2012) The Speed of Passionate Love, As a Subliminal Prime: A High-Density Electrical Neuroimaging Study. NeuroQuantology; 10(4): 715-724.

Cacioppo, S. & Cacioppo, J. T. (2015) Demystifying the Neuroscience of Love. Emotion Review; 8(2): 108-109.

Acevedo, B. P. et. Al. (2012) Neural correlates of long-term intense romantic love. Social Cognitive and Affective Neuroscience; 7(2): 145–159.

Cacioppo, S. et. Al. (2012) The Common Neural Bases Between Sexual Desire and Love: A Multilevel Kernel Density fMRI Analysis. The Journal of Sexual Medicine; 9(4): 1048–1054.

Förster, J. et. Al. (2009) Why love has wings and sex has not: how reminders of love and sex influence creative and analytic thinking. Pers Soc Psychol Bull; 35(11): 1479-1491.