La Sociedad requiere Padres Equilibrados

Este día se festeja el Día del Padre en varios países, entre ellos México. Un festejo en medio del aislamiento social y de la crisis económica provocado por el COVID-19.
En medio de esta celebración, no puedo evitar reflexionar acerca de que el rol que los padres han desempeñado en la formación, educación y ejemplo de sus hij@s, ha dejado demasiado qué desear.
La falta de valores, congruencia y, sobre todo, la complacencia por el comportamiento mediocre, agresivo, irrespetuoso, destructivo y mentiroso de l@s hij@s en edad temprana; han generado una sociedad que sufre uno de los peores momentos de la historia de la humanidad.
La irresponsabilidad de los hombres en edad de procrear, el abuso y promiscuidad de muchos, han sembrado las semillas del dolor, resentimiento y desapego emocional que hoy son frutos indeseables que saturan el entorno y la realidad actual.

La violencia intrafamiliar, el acoso, incluso las violaciones de derechos y sexuales a sus propios hij@s, han generado tal nivel de dolor y desequilibrio emocional, que los efectos se reflejan en los niveles de alcoholismo, drogadicción, delincuencia y más males que afectan a las familias hoy en día.

Es claro que el estado social de las comunidades actuales no solo son producto de la mala actuación de los padres, por supuesto que no; sin embargo, estoy convencido de que es un factor y una de las causas raíz de la crisis social de este tiempo.

Muchos padres, en su afán de “cercanía” con sus hij@s, han renunciado a su papel como ejemplos de vida para ellos, en especial han renunciado a su rol como líderes de su familia.

El liderazgo se refuerza con la correcta aplicación del equilibrio entre la Libertad y la Disciplina.

De manera general, los padres, y en especial los de la denominada Generación X, han fallado en el equilibrio entre la Libertad y la Disciplina para sus hijos.

La excelencia en el equilibrio entre la libertad y la disciplina, se alcanza cuando los miembros de la organización se auto-regulan; es decir, no solamente los jefes, los padres o las autoridades señalan el incumplimiento, cada persona es responsable de su conducta y actuación y, al mismo tiempo, un “vigilante” del cumplimiento de los demás. No hay tolerancia por el incumplimiento, ya que es evidente que tolerarlo implica aceptar que se haga lo que no se debe hacer y, por lo tanto, aceptar las consecuencias, cuando éstas lleguen… y existe la certeza de que llegarán.

La familia es la célula básica de la sociedad, la expresión organizacional más elemental de todas las demás organizaciones. El padre es clave en el equilibrio familiar.

Deseo que, en este día, los padres ejemplares reciban el amor y festejo que merecen.

Para aquellos padres que no hicieron la tarea en su momento, que tengan la posibilidad de corregir el camino y, en la medida de lo posible, se reconcilien con aquellos a los que les fallaron, y ojalá, en un acto de perdón personal y hacia los demás, generen una semilla de esperanza para sanar esta sociedad de hoy y del mañana