Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 32.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 12 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

El Burnout debe combatirse con Visión y Optimismo

Se dice que el burnout (o síndrome de desgaste emocional en el trabajo) constituye uno de los daños laborales de carácter psicosocial más importantes en la sociedad actual. Es una realidad que las organizaciones actuales, y los líderes en ellas, deben estar muy conscientes de sus causas y efectos.

En el blog COVIRE se mencionan algunas de sus causas y estadísticas al respecto. Es por ello que en este espacio prefiero centrarnos en sus efectos para la persona que lo padece y algunas recomendaciones para combatirlo.

En la Revista de la Sociedad Chilena de Enfermería en Diálisis y Trasplante Renal Vol. 3 N° 7 Año 2006, encontramos el artículo “Estrés y Burnout” donde la psicóloga y terapeuta familiar María Soledad Molina C., nos dice que las personas que se encuentran más expuestas a padecer el “síndrome de estar quemados” se caracterizan por poseer ciertos rasgos particulares de personalidad, una elevada auto-exigencia, baja tolerancia al fracaso, necesidad de control, excelencia y perfección; características que en definitiva los hacen vulnerables.

María Soledad en el mismo artículo, nos lista algunos síntomas de dicho síndrome:

  • Alteraciones cardiovasculares (hipertensión, enfermedad coronaria).
  • Fatiga crónica.
  • Cefaleas y migraña.
  • Alteraciones gastrointestinales (dolor abdominal, colon irritable, úlcera duodenal).
  • Dolores musculares.
  • Alteraciones respiratorias (asma).
  • Alteraciones del sueño.
  • Alteración de la conducta alimentaria.
  • Abuso de drogas, fármacos y alcohol.
  • Ausentismo laboral.
  • Conductas de elevado riesgo (conducción temeraria, tabaquismo, entre otras).
  • En ocasiones conductas paradójicas defensivas (ej. desarrollo excesivo de hobbies que llenan la mente de la persona, incluso en horas de trabajo).
  • Dedicación creciente al estudio para liberarse de la rutina (con disminución de la atención a los casos “poco interesantes”).
  • Seudoausentismo laboral con el desarrollo de actividades cuyo objetivo es limitar el número de horas reales en el centro de trabajo (actividades sindicales, formación continua).
  • Ansiedad, depresión, irritabilidad.
  • Baja autoestima, falta de motivación.
  • Dificultades de concentración.
  • Distanciamiento emocional.
  • Sentimientos de frustración profesional.
  • Deseos de abandonar el trabajo.

Y podemos agregarle:

  • Conducta orientada a la búsqueda de otro empleo y renuncia.
  • Palpitaciones; taquicardia y pinchazos en el pecho.
  • Agotamiento.
  • Desmotivación.
  • Tics nerviosos, temblor de manos.
  • Frustración, cinismo y otras emociones negativas.
  • Problemas cognitivos.
  • Baja del rendimiento en el trabajo.
  • Problemas interpersonales en el hogar y en el trabajo.
  • Aumento de la tensión arterial.
  • No cuidar su propia salud.
  • Afecciones de la piel o infecciones.
  • Pérdida de peso.
  • Preocupación por el trabajo, cuando no está en él.
  • Disminución de la satisfacción en general.
  • Problemas de salud.
  • Explosiones emocionales. Aumento de la conducta violenta y comportamientos de alto riesgo.

La persona con síndrome de Burnout sufre física y conductualmente, sus problemas se amplifican, en especial la toma de decisiones es muy emotiva relacionado a lo negativo.
• No aprecian sus propios logros.
• Existen encrucijadas que los hacen dudar y los pueden colapsar.
• Las acciones cotidianas son débiles, sin entusiasmo, los valores de la vida se diluyen y la sensación de pertenencia a un grupo social no existe.
• La forma de contender ante la vida es una derrota inminente.
• La vida no tiene sentido o ha perdido el interés por cosas nuevas en los últimos meses.
• No hay satisfacción laboral.
• El agotamiento no solo es físico, también lo es mental.

Qué le sucede al cerebro en el Síndrome Burnout

• Este síndrome es el ejemplo característico de la descripción de los efectos negativos del estrés crónico laboral sobre las funciones cognitivas y emocionales.
• En el cerebro se va gradualmente realizando un desacoplamiento funcional de las redes límbicas (amígdala cerebral, hipocampo, ganglios basales con el giro del cíngulo) y una modulación de alteración de estrés emocional.
• Sujetos estresados son menos capaces de contra-regular emociones negativas, se queda más tiempo tristes, enojados y cansados ante nuevos eventos adversos.
• Tal parece que disminuye la comunicación fisiológica entre la amígdala cerebral (inicio de emociones) y la corteza cíngulada (apreciación consciente del dolor, interpretación de la emoción de las cara).
• En contraste, se incrementa la comunicación entre la amígdala con el cerebelo y la corteza insular. Es decir, el sitio del cerebro que mantiene una regulación emocional gradualmente pierde la capacidad de disminuir la adaptación a los procesos estresantes.
La tristeza y la apatía los acompañan.
• El enojo y el dolor aparecen como dato significativo.
• Son irritables y en paralelo solicitan empatía, una dicotomía de conducta.
• En el hipocampo disminuye la síntesis del BDNF (factor de crecimiento neuronal derivado del cerebro, por sus siglas en inglés). La probabilidad de conexión neuronal se reduce.
• De esta forma el hipocampo no atiende a patrones de atención, la memoria a corto plazo se reduce.
• Se olvida lo reciente y no se entiende lo que se lee o se pierden cosas con facilidad.
• El hipotálamo cambia la regulación hormonal asociada a los ciclos circádicos: el cortisol se incrementa, cambia el apetito, se modifican los patrones de sueño.
Los niveles altos de cortisol inducen una disminución en la activación del sistema inmunológico, en especial disminuye la producción de inmunoglobulinas y activación de macrófagos.
• El impacto en la instancia hormonal indica que Burnout puede agravar enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y neurodegenerativas como el Alzheimer

Así lo describe Martha Debayle en su sitio.

Como puede apreciarse, el Burnout no es para menospreciarse, las personas que presentan algunos o varios de estos síntomas deben, sin lugar a dudas, tratarse y pedir ayuda lo más pronto posible.

En la red podrás encontrar auto diagnósticos que te pueden dar una indicación de si estás enfrentando este síndrome. Uno de ellos lo puedes realizar en este enlace: http://www.alfinal.com/Salud/burningtest.php

En lo personal he enfrentado estos malestares en más de una ocasión; en algunas más intensas que otras y en las cuales he requerido apoyo profesional de psicólogos y colegas coaches que me han permitido visualizar mi futuro y revalorar lo que es importante para mi. Eso me ha permitido establecer prioridades y encontrar el equilibrio necesario para enfrentar el día a día. En el libro Equilibrios de Excelencia, escribí algunas de las formas resultantes del balance personal y profesional que he encontrado en el camino.

Por ello estoy convencido de que la visión personal, tener una idea de lo que se desea lograr y alcanzar, tanto en lo personal como en lo profesional, es una forma de prevención del síndrome de desgaste profesional.

Otro aspecto que, definitivamente, me ha ayudado para lidiar con los síntomas y facilitar mi camino a la recuperación es el Optimismo; pero no se trata de un optimismo irreal o sueños imposibles; sino de un optimismo pragmático que facilita enfrentar los problemas, por muy complejos que sean y visualizar la solución, trabajando paso a paso para alcanzarla.

Es por ello que deseo compartir en este espacio un video del programa Redes, el cual, seguramente, te generará elementos para que desarrolles el optimismo pragmático que te ayudará a prevenir los síntomas del burnout.

Espero te sea de utilidad.

Fuentes:

http://www.informador.com.mx/economia/2014/537868/6/sindrome-de-burn-out-el-nuevo-enemigo-laboral.htm

http://www.marthadebayle.com/sitio/md/radio/sindrome-de-burnout-falsa-satisfaccion-del-trabajo-que-el-cerebro-convierte-en-cansancio-y-tristeza/

http://www.gestiopolis.com/organizacion-talento-2/gerencia-de-la-gestion-humana-y-el-sindrome-del-desgaste-burnout.htm

La Productividad personal y laboral

ProductividadEn la dinámica organizacional actual, es común escuchar afirmaciones (más bien lamentos) relacionadas con el estrés generado por las urgencias, exigencias y limitaciones de tiempo para cumplir con los objetivos y tareas específicas. Si bien es un hecho que la velocidad que se requiere para responder al día a día, se ha incrementado y que hoy por hoy los Clientes, internos y externos, esperan mayor proactividad y sentido de urgencia de nuestra parte para ser atendidos; la realidad es que, en general, no aprovechamos los recursos que tenemos disponibles y, con ello; cumplir al 100% sin morir en el intento.

En primer lugar, debemos señalar como un factor clave de la improductividad, la falta de motivación y entusiasmo de las personas por la actividad o función que desempeñan. El trabajo les pesa, les duele y lo sufren. Muchas personas tienen un empleo sólo para ganar dinero; es decir, no es parte de un plan personal de crecimiento o desarrollo personal ni profesional. Para ellos es un mal necesario, están porque no tienen otra opción y esperan que la organización “les motive”, que les reconozca hasta el mínimo esfuerzo, que les perdone todos sus errores, que les pague por cada buena intención, y que, si las metas no se cumplen, que la organización o su jefe absorban el 100% de la responsabilidad ¿Cómo entonces se espera que las tareas se realicen con calidad, productividad y seguridad? Incluso en aquellas organizaciones en las que las condiciones laborales no son las ideales, o en que el trato, la cultura o el estilo de liderazgo es agresivo o denigrante para la persona, “esperan que las cosas mejoren por arte de magia”, ignorando la importancia de su contribución para la mejora o, si ya se hizo lo posible, esperando que sea la organización la que tome la decisión de su separación laboral. Es por ello que anteriormente en este blog nos referimos a que sí hay zombies en el siglo 21.

Otro aspecto es la falta de aprendizaje continuo, si bien puede tener su origen en el primer factor; también se relaciona con la resistencia al cambio, a las nuevas tecnologías y, en la mayoría de los casos, a la dependencia de un instructor, tutor o maestro que les enseñe u “obligue” a dedicar tiempo para estudiar, investigar o practicar un nuevo conocimiento o habilidad. Por supuesto que el contar con una persona a quién recurrir para aclarar dudas es muy importante, así como que alguien demuestre la forma correcta de realizar un proceso o actividad nueva; pero hoy en día es posible lograrlo a distancia, de manera virtual; todo lo que se requiere es decisión, dedicación… y un dispositivo con acceso a Internet, claro está. Ejemplos de este aspecto son evidentes cuando una persona que ha trabajado con un software durante un año o más, sólo sabe hacer aquello para lo que fue contratado, utiliza sólo las funciones mínimas necesarias y no ha sido capaz de desarrollar una forma más rápida y eficiente para realizar su labor. Incluso cuando se realiza una actualización o el cambio a un software más nuevo y con mayores alcances; la persona sufre y busca, en la medida de sus posibilidades, regresar a sus prácticas anteriores.

Si bien el aspecto de falta de aprendizaje continuo se está diluyendo con la generación de los llamados mileniales; aún en este grupo se condiciona el auto-aprendizaje para aquello que sea “entretenido”, social o divertido; en consecuencia los conocimientos y habilidades para el trabajo son secundarios.

distraccionesYa que estamos hablando de la tecnología y de las nuevas generaciones de trabajadores, el tercer factor  de la falta de productividad personal es el generado por las distracciones y falta de concentración en el trabajo o actividades laborales. La influencia de las nuevas tecnologías, en especial en los dispositivos inteligentes de comunicación, ha sido determinante en las relaciones humanas en la última década, y aún falta mucho por ver. Es común encontrar personas en el trabajo, incluso en los que se requiere de atención personal cara a cara, que al menos una de ellas esté atendiendo, al mismo tiempo, al dispositivo, generando con ello desde la incomodidad de la otra persona, hasta la necesidad de repetir el proceso o la información para asegurar el buen resultado de la interacción. Así mismo en actividades técnicas o de producción se han generado riesgos de trabajo y afectaciones importantes a la productividad y a la calidad de los bienes producidos; esta es la razón por la que en el mundo se está iniciando la generación de políticas y leyes que prohíben el uso de esos aparatos durante la jornada laboral. Vea el artículo al respecto en el blog COVIRE.

Además de la distracción que provocan los dispositivos de comunicación inteligentes, existen otros aspectos en el entorno laboral que afectan la productividad; desde las cadenas intrascendentes de correos electrónicos; así como la publicidad o spam en el mismo medio; hasta la interacción entre los trabajadores que privilegian las pláticas personales a las profesionales. Por supuesto que no se trata de que el entorno laboral sea el de un campo de concentración; pero es un hecho que los tiempos dedicados a actividades poco relevantes ocupan una buena parte de la jornada en el trabajo. Si bien se recomiendan descansos estratégicos para potenciar la atención y concentración entre una actividad y otra diferente, en especial en tareas administrativas o intelectuales; no hay una conciencia de ello y las personas hacen pausas que afectan la continuidad de los procesos en lugar de propiciar la mejora de ellos.

Es importante reconocer que existen personas comprometidas con la productividad y que, a pesar de sus esfuerzos por concentrarse y lograr mejoras, no logran un resultado positivo. Hay quienes, a pesar de sus buenas intenciones; se ven afectadas emocionalmente a lo largo de la jornada, la inician con una actitud constructiva y pro-positiva y que a la mitad de la misma ya están estresad@s, cumpliendo al mínimo y con deseos de que llegue la hora de la salida. Esas personas que quieren y no pueden, es muy probable que enfrenten un problema fisiológico, provocado principalmente por malos hábitos de alimentación y de descanso. El dicho Mente sana en Cuerpo sano; es fundamental para la productividad personal y laboral. Nuestro cuerpo requiere de nutrientes para estar a la altura de las circunstancias; en un entorno adverso, los requerimientos nutricionales son clave para el éxito. Sin una buena alimentación las capacidades intelectuales se ven mermadas; la tolerancia a cambios, urgencias y conflictos en el trabajo puede disminuirse significativamente, afectando con ello su rendimiento, capacidad de aprendizaje y hasta su entusiasmo por hacer las cosas bien y a la primera.

Es muy común que los empresarios o jefes de las organizaciones pasen por alto este último aspecto. El trabajador ideal para ellos es el que se comporta más como una máquina que como un ser humano. Sin embargo, es un hecho que hasta las máquinas requieren de una buena lubricación, una excelente fuente de energía y de un mantenimiento preventivo en tiempo y forma.

ProductividadTomemos pues los cuatro aspectos revisados:

  • falta de motivación y entusiasmo
  • falta de aprendizaje continuo
  • distracciones y falta de concentración
  • malos hábitos de alimentación y de descanso

y establezcamos acciones de mejora para cada uno de ellos. La Auto Conciencia será la habilidad principal para que, de manera personal, logremos cambios importantes en nuestra perspectiva laboral.

Si hacemos la tarea, nuestra productividad, tanto de manera personal como en el trabajo; nos acercará sin lugar a dudas, a ese soñado lugar llamado éxito.