La Soledad y el Covid-19 cómplices asesinos

La soledad es un problema de salud mental recurrente en Japón que se conoce como “hikikomori” cuando llega al extremo, algo que ha aumentado debido a las medidas de distanciamiento social por la pandemia de COVID-19. Esto al parecer ha provocado que los suicidios hayan aumentado por primera vez en más de una década

Por ejemplo, Agencia Nacional de Policía de Japón informó que más personas murieron por suicidio que por COVID-19 en octubre de 2020, siendo las mujeres quienes han aumentado en un 70% anual. 

El gobierno japonés creó una «oficina de contramedidas de aislamiento / soledad» dentro del gabinete el 19 de febrero para cuestiones como el suicidio y la pobreza infantil, que han aumentado durante la pandemia.

Según reporta el Japan Times, Tetsushi Sakamoto, quien se desepeñaba como el ministro que buscaba revertir la disminución de la tasa de natalidad en Japón, se hará cargo de supervisar las políticas gubernamentales para lidiar con la soledad y el aislamiento. 

“Las mujeres están sufriendo más el aislamiento (que los hombres) y el número de suicidios está en una tendencia creciente”, dijo Suga a Sakamoto en una conferencia de prensa el 12 de febrero anunciando el nuevo papel, según el Japan Times. “Espero que identifiquen problemas y promuevan medidas políticas de manera integral”.

Estudio realizado en España en 2018. Fundación “la Caixa”

Gran Bretaña cuenta con un ministerio de la Soledad desde 2018.

La pandemia ha generado ansiedad, miedo, incertidumbre… El confinamiento fue una prueba durísima para la convivencia de muchas familias, para el desarrollo de adolescentes y niños, para quienes vivían solos, no solo ancianos, también gente joven que se había independizado y cuya vida se sustentaba, fundamentalmente, hasta ese 14 de marzo, en sus relaciones sociales: sus viajes, sus quedadas con amigos, sus cenas y comidas de trabajo… La casa no era el hogar, el hogar estaba fuera. Pero la pandemia les colocó de bruces frente a una realidad que no habían asumido o no habían querido asumir: la soledad.

Fuentes:

https://www.entrepreneur.com/article/365964

Japón nombra a su primer ministro de la Soledad para combatir el aumento de la tasa de suicidios durante la pandemia

Domina tu Pensamiento, la clave para romper el Ciclo del Sufrimiento


En esta condición de vida que el COVID-19 (Corona Virus) ha generado en todo el planeta, el impacto social y económico está provocando reacciones emocionales verdaderamente preocupantes.

El esfuerzo para sobreponernos a la desesperación, ansiedad y depresión requiere de una mayor conciencia de quiénes somos, de nuestros valores y, sobre todo, de la visión que tenemos de nosotros mismos para el presente y el futuro.

Sin embargo, en esta condición de restricciones laborales, económicas, de convivencia y libertad limitadas, la voz (o voces) en nuestro interior, no son, la mayoría de las veces, las mejores consejeras.
Me he sorprendido de la capacidad que mis voces internas tienen para visualizar las peores tragedias y los más oscuros escenarios del futuro.

Es por ello que debo hacer un esfuerzo para recordar “quién es el jefe”: mi cerebro y las voces que genera, o Yo. Definitivamente el JEFE SOY YO.

Y es entonces que debo recordar que tener pensamientos negativos no me hace una persona negativa.

Que tener “malos” pensamientos, no significa que soy una “mala” persona.

Que, si bien las situaciones y condiciones están siendo adversas, no significa que estoy vencido, ni que será imposible salir adelante. 

Es entonces cuando le EXIJO a mi cerebro pensar en los recursos que tengo, en las posibilidades y alternativas posibles y realistas para enfrentar el momento, el día, la semana… la vida. 

Es cuando le ORDENO a mi mente y mi cuerpo: LEVÁNTATE y HAZ lo que sabes hacer.

Recordé lo que Mo Gawdat señala en su libro “El Algortimo de la Felicidad” acerca del “Ciclo del Sufrimiento”; en el que tus pensamientos negativos, pesimistas, alejados de la realidad y sobrecargados de miedo; te mal aconsejan y te invitan a la comodidad de no hacer nada, de asumir un papel de víctima, provocando la holgazanería; el descuido de ti mismo, de las personas que te rodean y amas, y contribuyendo a generar cada vez más sentimientos de frustración y desilusión de lo que tienes y, peor aún, de quién eres.

Es por eso que me decido a dominar mis pensamientos y romper el llamado Ciclo del Sufrimiento.

Al hacerlo, no significa que cambie la realidad difícil que enfrento; significa que asumo la responsabilidad de mis acciones y, por tanto, me obligo a reconocer que cuento con recursos para sobrellevar y, por qué no, salir adelante fortalecido. 

Soy consciente de que será un camino arduo, complejo y, posiblemente largo; más me decido a dar los pasos necesarios; a tomar las decisiones adecuadas para avanzar y, cuando logro un pequeño avance, lo valoro y me siento satisfecho de las acciones tomadas, eso provoca un instante de felicidad en medio de la tormenta.

¿Y tú estás siendo el JEFE de tu cerebro?

Le ORDENAS que:

  • Te muestre los “cómo sí” con los recursos que tienes.
  • Te levantes y hagas lo posible y necesario para librar de manera positiva y constructiva el día.
  • Le expreses tu amor y respeto a las personas que amas.
  • Te alejes de las malas compañías, de las actitudes dañinas y de las prácticas que te apartan de tu esencia como ser humano.
  • Te muestre tu valía y potencial, para que te enfoques en el camino de la excelencia.

AHORA es un buen momento para que lo hagas.

Salir adelante a pesar de la delincuencia

La delincuencia ataca, lastima, daña; afecta el presente y atenta al futuro, incluso es capaz de borrar tu historia, tu legado, tu herencia.

Te arrebata recursos, la tranquilidad, la paz, la confianza en los demás, hasta tu salud y la de las personas cercanas a ti.

La delincuencia victimiza.

Cuando somos víctimas nos mueve, o paraliza, el dolor de lo perdido, buscamos la reivindicación, el pago, la compensación.

Buscamos recuperar, volver a vivir como estábamos antes de la transgresión, ser resilientes… Eso no es posible.

Sobrevivir a un ataque de la delincuencia implica comprender que no seremos los mismos de antes.

Las heridas y pérdidas dejan huella en nuestro ánimo, en nuestro cuerpo, en nuestra alma; reconocerlo permite cuidarnos para sanar y construir a partir de la experiencia; redefinirnos y reinventarnos.

¿Perdonar?

Sí, por salud.

Primero a ti mismo y después al prójimo; más no olvidar. Confiar en los demás es saber de lo que cada persona es capaz de hacer, para bien o para mal.

Después de un ataque de la delincuencia hay que aprender y crear para trascender.