
En este mundo de relaciones líquidas; de promiscuidad virtual y física; de falta de valor y de valores; de verdades a medias; de mentiras piadosas y de parejas desechables; parecería que el amor verdadero está en peligro de extinción.
Es un hecho que el mundo ha cambiado, que las formas de relacionarse con los demás ha evolucionado de manera disruptiva; que las posibilidades de obtener placer está a tan solo un toque del teléfono inteligente, sin importar el momento, el entorno y ni siquiera la compañía.
Es también una realidad que «SIEMPRE» y «NUNCA» son demasiado tiempo para la falta de paciencia, tolerancia y compromiso de la sociedad actual.
Por todo ello, el amor verdadero en esta «nueva realidad» no es ya una relación recíproca y mucho menos eterna.
El amor verdadero se demuestra con la honestidad.
En esta nueva realidad las relaciones humanas se han transformado, mas la transparencia, la claridad y la honestidad son cada día más apreciadas por las nuevas generaciones. La equidad en la diversidad solo es posible de lograr a través de la empatía y del respeto al otro.
Aquella persona que de verdad ame a otra, lo demostrará al expresar la verdad a su pareja, dándole a ésta la posibilidad de decidir aceptar dicha verdad, por muy dolorosa que ésta sea.
Hablar con la verdad es una muestra de respeto invaluable. Respetar a tu pareja es un acto de amor verdadero.
Amar de verdad significa comprender que la mentira, el engaño, incluso el ocultamiento, no son formas de «cuidar» al otro.
Amar de verdad implica el valor de expresar nuestros errores, debilidades, incluso perversiones; solo así la otra persona podrá, con verdadero conocimiento, aceptar estar y compartir tiempo a tu lado.
Es un hecho que se requerirán nuevas reglas de convivencia, establecer acuerdos que ayuden a permanecer en medio de las condiciones que la verdad haya generado. Habrá los que construyan una relación poderosa y generadora de momentos felices juntos. Habrá quienes decidan no estar, y está bien.
Amar de verdad es aceptar las decisiones de la otra persona.
Si amas de verdad, regálale a esa persona una historia de vida honesta y verdadera.
Theresa May, primer ministro británica, dio a conocer la creación del Ministerio de la Soledad. Al frente de tan particular organismo, la mandataria nombró a Tracey Couch, titular de Deportes y Sociedad Civil, que deberá vérselas con lo que algunos han denominado ya la epidemia de nuestro tiempo.
El flagelo es universal: en Japón se alquilan amigos para sacarse fotos y subirlas a Instagram o personas para mantener una conversación y garantizarse un oído atento. Tiempo atrás, China sancionó la Ley de Protección de los Derechos y los Intereses de los Ancianos, que multaba, e incluso podía llegar a demandar, a los hijos que no visitaran regularmente a sus padres.
Nos comunicamos a diario, mediante Internet y redes sociales, con cientos o miles de personas en todo el mundo; pero al apagar el dispositivo que sea, no hay nadie a nuestro lado… eso, parece ser el factor que ha incrementado el sentimiento de soledad negativa en el planeta.
En parte se debe a que vivimos más tiempo: cada vez hay más personas mayores cuyos compañeros han muerto. Pero también están los padres solteros cuyos hijos se han ido ya del hogar y personas que estaban casadas pero su relación colapsó, especialmente los hombres de mediana edad; además del número creciente de madres solas al frente de una familia.
En los últimos 10 años, el sentimiento de soledad se ha extendido en el planeta, a pesar de la enorme capacidad de conexión que, a través de la tecnología, es posible hoy en día. Sin embargo, esta conexión no es suficiente para apaciguar la creciente sensación de soledad en las personas; es más, se dice que incluso es precisamente esa capacidad de conexión lo que provoca un mayor sentimiento de soledad, al preferir las relaciones a distancia (virtuales) que las presenciales.
Mantente al pendiente de nuestras futuras publicaciones acerca de la soledad y su impacto emocional.