El reto de la Motivación 3.0

ActitudEn nuestro Blog COVIRE, presentamos por primera vez el concepto de la Motivación 3.0 producto de la lectura del libro de Daniel Pink «La sorprendente verdad sobre qué nos motiva (DRIVE). Los conceptos planteados por Pink han revolucionado el concepto de la fuerza de los incentivos (bonos o premios) para incrementar la productividad.

El resumen puede llegar a simplificarse señalando que:

  • Para trabajos rutinarios o «mecánicos» los bonos por desempeño funcionan… hasta cierto nivel (el cual debe ser identificado por los administradores de RRHH o del comportamiento organizacional).
  • Para trabajos creativos o de innovación, los bonos no funcionan… es la flexibilidad y la libertad lo que puede verdaderamente motivar un mejor desempeño.

Es aquí en donde la inteligencia emocional juega un papel fundamental.

¿Cómo hacer que un trabajo rutinario y repetitivo, mecánico o meramente administrativo, se convierta en un trabajo innovador?

Probablemente para los jefes de este tipo de labores sea mejor dejar las cosas como están y no agregar más variables. El miedo a perder el control y afectar el resultado, puede provocar que la posibilidad de cambios se consideren como amenazas a la estabilidad del centro de trabajo.

Pero lo que es más grave, es que las personas, los individuos que realizan esas tareas se conformen con el día a día. que no busquen nuevas y mejores formas para realizar una labor que dista mucho de ser apasionante.

Una persona que realiza una labor operativa, puede hacer la diferencia organizando su lugar de trabajo, las herramientas y los insumos para incrementar su productividad. Puede ser algo tan simple como poner a la derecha algo que «toda la vida» ha estado a la izquierda y que con ello le quedará más a la mano y le generará menor esfuerzo.

Una persona que realiza una labor administrativa, puede aprender alguna función del procesador de textos que le permitirá automatizar la creación de documentos de una forma más rápida y con menor oportunidad de error.

Una persona que debe elaborar reportes diarios, semanales o mensuales, puede utilizar aplicaciones gráficas o de análisis de datos que le permitirán identificar con mayor facilidad las oportunidades de mejora.

El reto es estar dispuestos a aprender y aplicar nuevas formas, por más simples que éstas sean, de realizar el trabajo diario.

Otro elemento que depende también de cada persona, es el disfrutar, incluso divertirse, cuando realiza su trabajo. Para ello se requiere de una actitud positiva, constructiva y de servicio que le permita «al mal tiempo darle buena cara».

No quiero caer en la simplicidad o pecar de obvio; pero es un hecho que la jornada de trabajo representa, en el mejor de los casos, la tercera parte de nuestro tiempo de vida, y poco más del tiempo que estamos despiertos ¿porqué no esforzarnos por pasar ese tiempo lo mejor posible?

La motivación 3.0 es posible; pero si los jefes o las organizaciones no generan el entorno para alcanzarla… entonces será una labor individual que deberemos de asumir. El premio será nuestra propia satisfacción de saber que, a diferencia de muchos, nosotros sí disfrutamos nuestro trabajo.

Sé positivo y encontrarás el éxito

En este blog ya hemos hablado de la motivación como fuente de la felicidad (¿Qué motiva a las personas?), pero ¿cómo mantenernos motivados?

¿Podemos desarrollar la habilidad de romper el sentimiento de frustración que nos hace sentirnos víctimas de lo que vivimos? (Víctimao Creador).
Es un hecho que las personas motivadas son más productivas que las que no lo están (Productividad, Motivación y Frustración Laboral), pero ¿es posible que las personas podamos encontrar la forma de evitar el sentimiento de frustración y, por consecuencia, ser más productivos?
Según Shawn Achor, sí es posible.
Científicamente, la felicidad es una decisión. Una elección que determina la forma en que tu cerebro se enfoca en procesar la realidad. Si tú lo enfocas primero en lo negativo, tu cerebro agotará sus recursos y no tendrá espacio, ni tiempo, para identificar lo positivo que te rodea. Pero si enfocas tu mente en lo positivo, lograrás una ventaja trascendental que se reflejará en tus resultados. (MihalyiCsikzentmihalyi, autor del concepto de Flujo, lo representa en su modelo).
En los estudios realizados por Shawn, en empresas alrededor del mundo durante más de una década, ha podido comprobar estadísticamente que, la felicidad mejora significativamente losr esultados de las personas tanto en los negocios como en las escuelas (37%mejores ventas, 31% más productividad, 19% de mayor efectividad en diversas tareas; así como innumerables mejoras en la salud y calidad de vida).
Dados los resultados de los estudios, la pregunta no es si la felicidad debería importarles a laso rganizaciones. La pregunta es: ¿Qué puedo hacer en mi propia vida para obtener los beneficios de la felicidad?
Ejercitar a tu cerebro a ser positivo, es como ejercitar tus músculos en el gimnasio. Incluso todavía más simple; lo único es lograr el hábito de pensar positivamente. Los estudios e investigaciones demuestran que el cerebro tiene la habilidad de cambiar a cualquier edad. Así que no hay excusas para empezar a realizar pequeñas acciones que “reconecten” tu cerebro hacia un enfoque más positivo.
Así que no dejes pasar más tiempo e inicia los 21 días de ejercicio para pensar positivamente que Shawn establece:
·       A primera hora por la mañana escribe un mensaje corto agradeciendo por lo que tu quieras a alguien de tu red social (familia, amigo, Viejo conocido o maestro)
·       Escribe 3 cosas de las que estás agradecido cada día.
·       Realiza una descripción escrita de 2 minutos acerca de una experiencia positiva que hayas tenido en las últimas 24 horas.
·       Ejercita tu cuerpo 10 minutos diarios.
·       Medita por 2 minutos, enfocándote en tu respiración (inhalar, exhalar).
¡HEY! Aleja las objeciones y piensa positivamente. Se trata de 3 pequeñas notas escritas, ya sea en tu correo o en tu celular, sólo 10 minutos de ejercicio y que cierres los ojos y te centres en tu respiración por DOS MINUTOS. Créeme es simple y nada difícil. Es más, si en 21 días de hacerlo diariamente no te sientes una persona feliz, escríbeme y desahógate de la manera más agresiva que quieras, así por lo menos podrás reclamarme por hacerte perder tu tiempo… y eso sin duda te hará sentir mejor.

La paradoja de la perfección: el síndrome del perfeccionismo

 
 
La búsqueda de la perfección, de la excelencia, es uno de los aspectos que generan transformaciones, cambios y que «hacen la diferencia» en el entorno de la rutina y lo común.
Cierto, pero ¿qué pasa cuando esa búsqueda de la perfección, termina en su opuesto?
El perfeccionismo es un sindrome que ya tiene en su haber un sin número de libros, tratados y terapias; por las implicaciones conductuales, la afectación de las relaciones y de la productividad, tanto de la persona que lo padece, como de aquellos que la rodean;  vale la pena considerar en este espacio el tema.
 
 
 
Para hacerlo, les comparto una serie de libros que reflejan que el tema merece nuestra atención.
 
 
 
Nos esforzamos día a día para alcanzar un imposible. Queremos parecer más jóvenes, ganar más dinero, vivir una vida plena y destacar en los deportes. Sin embargo, según Tal Ben Shahar, prestigioso profesor de la universidad de Harvard, la búsqueda de la perfección es el principal motivo de nuestra infelicidad. Cómo dice él, “o aprendemos a fallar o fallamos al aprender”.
Pero, ¿debemos dejar de marcarnos metas más altas?, ¿abandonamos nuestros retos?, ¿es bueno el conformismo? Lo que el autor propone es aprender a diferenciar entre el perfeccionismo neurótico y el perfeccionismo positivo u optimalista, como él lo llama. Para alcanzar la felicidad debemos disfrutar del éxito, apreciarlo, agradecerlo y aceptar el mundo tal como es.
 
 
 
Todos aspiramos a cumplir nuestros objetivos, a triunfar, asuperar los retos. Para muchos, esa exigencia se traduce en una voz interior que susurra «cada vez mejor». Se trata de nuestro perfeccionismo, un rasgo decarácter que, en el mejor de los casos, nos aporta motivación, éxito, logros y felicidad. Sin embargo, cuando carece de límites puede desembocar en ansiedad, adicciones o compulsiones.
¿Eres víctima de un perfeccionismo tóxico? ¿Qué hacer cuando éste, lejos de reforzar tu autoestima, te desvaloriza y te aleja de tus auténticas prioridades?
Para el psiquiatra y psicoterapeuta Frédéric Fanget el secreto está en aceptar los puntos débiles, carencias y contradicciones, en encontrar el equilibrio óptimo entre exigencia personal y tolerancia. Cuando hacerlo bien no basta, ofrece las claves para conservar lo mejor del perfeccionismo sin padecer sus graves consecuencias, a las que, en mayor o menor medida, todos estamos expuestos.
En nuestra sociedad, obsesionada por la juventud, la felicidad o los signos externos de riqueza, nadie está a salvo de una fuerte exigencia personal. El perfeccionismo nos impulsa a superarnos, a cumplir nuestros sueños, a volar alto. Constituye asi mismo la herramienta de la belleza y la emoción.
Artistas, bailarines o cantantes dedican horas y horas de ensayo a un solo instante de perfecta ejecución. Sin embargo, los rasgos de la personalidad perfeccionista, que tanto han contribuido al éxito, a la realización personal, a la creación, pueden transformarse en trampas, origen de bloqueos e insatisfacciones. Entonces dejan de ser cualidades favorables para convertirse en auténticos obstáculos.
 
Cuando hacerlo bien no basta, te invita a un viaje apasionante de autoconocimiento. Siguiendo la lógica de una psicoterapia, no sólo te ofrece las herramientas para superar el perfeccionismo tóxico sino que te empuja más allá, hasta el origen del síntoma, mediante una pregunta reveladora: ¿por qué buscas la perfección? O, dicho de otro modo: ¿qué norma rige tu vida? Así, localiza tres pautas fundamentales, cada una de las cuales indica una problemática distinta:
  • «Debo serperfecto para sentir que valgo» señalaría cierta tendencia al narcisismo.
  • «Debo serperfecto para no ser rechazado» apuntaría a un síntoma de angustia de abandono.
  • «Debo serperfecto para tenerlo todo controlado» revelaría un trastorno de ansiedad.
El perfeccionismo, dice Fanget, puede ser una fuerza creativa de enorme poder. Pero para ello debemos hacer conscientes los impulsos que lo gobiernan. Sólo entonces encontraremos el equilibrio entre cierta tolerancia hacia nosotros mismos y unos objetivos personales realistas, que redunden en verdadera autoestima.
 
 
 
Los trastornos de personalidad muestran una prevalencia entorno al 5% de la población. El síndrome del perfeccionista, alcanza entre el 7 y el 12% de esta población, siendo mayor la prevalencia en las mujeres. La personalidad anancástica se sitúa dentro del espectro obsesivo y se define como un patrón de personalidad con unos rasgos marcados de inflexibilidad, rigidez, anticipación, afán por acabar las cosas, reiteración, inseguridad, prevalencia del pensamiento del deber, un subjetivismo muy marcado al enjuiciar los hechos, y una hiperexigencia propia y hacia los demás.
Como conducta nociva, el Perfeccionismo incide en procesos psicosomáticos (Ansiedad, Depresión, Fibromialgia). El perfeccionista sufre y hace sufrir. Existe un Perfeccionismo positivo frente al insano y negativo. En distinguirlos nos jugamos una buena cuota de felicidad.
 
 

El perfeccionismo es un problema que enfrentan más familias de lo que usted imagina; pero hay manera de resolverlo y liberar a su familia del perfeccionismo. Escrito con gran claridad, de manera directa y muy motivante, este libro es su guía.
Lo primero que aprenderá de él es que el perfeccionismo no es hacer algo lo mejor que uno puede. Tampoco es hacer un inmenso esfuerzo por lograr la excelencia o lograr ideales elevados. Y tampoco es la clave para el éxito. En realidad, el perfeccionismo puede ser el obstáculo que anula su habilidad para lograr que le vaya bien. Es una carga que nos cuesta muy caro: en ella se nos van la autoestima, la creatividad, la capacidad de desempeño, los talentos, la energía, las relaciones, la salud y la capacidad de disfrutar de la vida profundamente.
 
La perfección no existe, lo único que podemos llegar es al progreso. Por lo tanto, la perfección es una meta imposible. El diccionariomédico Merriam-Webster’s lo resume bastante bien: “La inclinación a considerar inaceptable cualquier cosa que no sea perfecta, especialmente fijarse metas de una exigencia poco realista acompañado de la inclinación a considerar que no lograrlas es inaceptable y que es señal de falta de valía personal”.