Inteligencia Emocional: Lo que buscan los jefes en sus colaboradores

Continuando con el tema de competencias emocionales; Daniel Goleman en su libro “La Inteligencia Emocional en la Práctica”, menciona acerca de las expectativas que los empresarios tienen en sus colaboradores:

Una encuesta realizada entre empresarios estadounidenses, revela que más de la mitad de los trabajadores carecen de la motivación necesaria para aprender y mejorar en su empleo. Cuatro de cada diez son incapaces de trabajar en equipo y sólo el 19% de los que se esfuerzan por alcanzar el nivel requerido para el trabajo demuestran tener suficiente autodisciplina en sus hábitos laborales.
Cada vez es mayor el número de empresarios que se quejan de la falta de aptitudes sociales de los nuevos trabajadores. En palabras de un ejecutivo de una importante cadena de restaurantes: «son muchos los jóvenes que, incapaces de aceptar las críticas, suelen adoptar una actitud sumamente defensiva y hostil cuando alguien les hace la menor observación sobre lo que están haciendo, reaccionando como si se tratara de un ataque personal».
Pero este problema no afecta solamente a los nuevos trabajadores sino que también puede aplicarse a ciertos ejecutivos ya establecidos. En la sociedad de los años sesenta y setenta, la gente trataba de abrirse camino acudiendo a las universidades más adecuadas e intentando obtener las mejores calificaciones. Pero lo cierto es que el mundo se ha llenado de mujeres y hombres bien preparados que alguna vez fueron sólidas promesas pero que han terminado quedándose estancados —o, peor aún, que han perdido por completo el rumbo— a causa de sus importantes deficiencias en el campo de la inteligencia emocional.
En una encuesta de alcance nacional en Estados Unidos que trataba de determinar lo que demandan los empresarios de sus nuevos trabajadores, las competencias técnicas concretas no eran más importantes que la habilidad subyacente para aprender el trabajo. Pero, además de esta cualidad, los empresarios enumeraban también las siguientes:
• Capacidad de escuchar y de comunicarse verbalmente
• Adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa ante los contratiempos y los obstáculos
• Capacidad de controlarse a sí mismo, confianza, motivación para trabajar en la consecución de determinados objetivos, sensación de querer abrirse un camino y sentirse orgulloso de los logros conseguidos
• Eficacia grupal e interpersonal, cooperación, capacidad de trabajar en equipo y habilidad para negociar las disputas
• Eficacia dentro de la organización, predisposición a participar activamente y potencial de liderazgo.
Así pues, sólo uno entre los rasgos más valorados por los empresarios tenía un carácter académico, la competencia matemática y las habilidades de lectura y escritura.
Otro estudio acerca de lo que las empresas buscan en los nuevos licenciados en gestión empresarial arroja también una lista muy parecida. En este último caso, las tres capacidades más valoradas son la iniciativa, la capacidad de comunicación y las habilidades interpersonales. Como comentaba Jill Fadule, directora del departamento de admisiones y becas de la Harvard Business School: «la empatía, la asunción del punto de vista de los demás, la comunicación y la cooperación se cuentan entre las competencias que esta universidad valora más en quienes aspiran a ingresar en ella».
En México…

En México, de acuerdo con un sondeo realizado por la bolsa de empleo, Trabajando.com, 3 de cada 10 empresarios esperan que este 2011 su equipo de colaboradores sea más proactivo; 2 de cada 10 quieren colaboradores atentos a su productividad y casi 3 de cada 10 anda tras personal que demuestre mayor compromiso hacia la organización.
En el sondeo, realizado entre 3,000 personas, un 17% citó la motivación como el principal factor que quisiera encontrar en su plantilla laboral, mientras que un 5% se inclina a la idea de contar con profesionistas más independientes.
«Las compañías tienen muy claro lo importante y estratégico que es tener un equipo humano de excelencia para lograr buenos resultados, de ahí que le exijan a sus trabajadores competencias y habilidades adicionales a su formación académica y profesional», menciona la directora general de Trabajando.com, Margarita Chico.
Una tendencia común en cuestiones de trabajo es culpar a un tercero de las situaciones difíciles, afirma la pedagoga de la Universidad del Valle de México, Lilia Soria. El profesionista pide confianza en su trabajo y nuevos retos, cuando se los asignan, al primer problema que se presenta quiere renunciar. Hay gente que «sólo desea ir a trabajar y que nunca haya dificultades, eso es imposible en el medio laboral».
La especialista agrega que los colaboradores que adoptan la actitud de quejarse por cada hecho que sucede en su área, dan a entender que no están listos para asumir una responsabilidad mayor. ¿Cómo darles más participación, si ante una dificultad desertan? El trabajador que detecta un problema y hace una aportación para resolverlo, tiene más posibilidades de ser elegido para un proyecto que requiere de control y cierta ‘mano dura’.
En opinión de Soria, la otra misión del empleado es hacer notar al jefe los logros y el potencial con que cuenta. Puede haber ‘buenas intenciones ‘, pero eso no basta. Si alguien se compromete a mostrar sugerencias para mejorar el flujo de trabajo en el área, debe presentarlas «varios días después, no años más tarde». El aplomo laboral se desarrolla diario y se demuestra, de lo contrario tarde o temprano llega otra persona con esas «famosas ideas» y es quien consigue avanzar.

Inteligencia Emocional: Causas del fracaso en directivos

Es cierto que en muchas organizaciones, ya se encuentran personas de alto nivel y que se espera logren grandes resultados. También es cierto que estos ejecutivos o personas clave, logran resultados “asombrosos” en el corto y mediano plazo; pero una vez que el tiempo y el entorno desgastan la estrategia inicial de estas personas; los resultados se revierten y de la cumbre caen, a veces de manera estrepitosa, al fondo y fracasan en su esfuerzo por recuperar la gloria del pasado.
Siguiendo con el tema de las competencias de la inteligencia emocional, en esta ocasión abordaremos las causas de los fracasos de ejecutivos o jefes, según los aspectos planteados por Daniel Goleman en su libro “La inteligencia emocional en la práctica”.
• Rigidez: Incapacidad para adaptarse a los cambios de la política de la empresa e incapacidad para asimilar o responder adecuadamente a la retroalimentación sobre los rasgos que deben cambiar o mejorar. Se trata, en suma, de personas que no han desarrollado la capacidad de escuchar y de aprender.
• Relaciones muy pobres: Entre los factores más frecuentemente citados se hallan las críticas muy severas, la insensibilidad o las exigencias exageradas que terminan confundiendo a sus subordinados.
Estos rasgos demostraron ser verdaderos obstáculos hasta para los ejecutivos más brillantes y dotados. Cierto ejecutivo se refirió a un colega fracasado del siguiente modo: «Es un gran estratega y posee un elevado sentido de la ética pero desprecia a las personas y sólo sabe demostrar su inteligencia menospreciando a los demás. Son muchas las personas que han tratado de ayudarle a superar esta desventaja pero, hasta el momento, parece tratarse de un caso perdido».

La flexibilidad constituye el opuesto de la rigidez. «El liderazgo ágil y la capacidad para recurrir a diferentes estilos directivos con personas pertenecientes a todos los niveles de la empresa —desde los vendedores hasta la alta dirección— exigen una buena dosis de empatia y autocontrol emocional.
Y la flexibilidad resulta imprescindible para el liderazgo y la formación.» Como dijo Patrick O’Brien, antiguo vicepresidente de ventas para Norteamérica de la Johson Wax: «en nuestra opinión, la falta de flexibilidad constituye un gran obstáculo para avanzar».
En este sentido, la diferencia existente entre los directivos que triunfan y los que fracasan suele girar en torno a dos de las principales dimensiones de las competencias emocionales que enumeramos a continuación.
• Autocontrol: Los jefes que fracasan soportan mal la presión y tienden al mal humor y los ataques de cólera. El ejecutivo con éxito, por su parte, no pierde el equilibrio durante las situaciones tensas sino que aun en medio de la crisis, mantiene su serenidad, su confianza y su responsabilidad.
• Responsabilidad: El grupo de los fracasados suele reaccionar defensivamente ante los errores y las críticas, negándolas, encubriéndolas o intentando descargar su responsabilidad sobre otras personas. Los triunfadores, por su parte, asumen sus responsabilidades, admiten sus posibles fallos y errores, toman medidas para solucionar los problemas y siguen adelante sin dar más vueltas a lo ocurrido.
• Fidelidad: Los errores suelen estar ligados al exceso de ambición, el deseo de seguir adelante a expensas de los demás. Los directivos que triunfan más muestran, por el contrario, un profundo interés por las necesidades de sus subordinados y colegas y por las exigencias concretas de la tarea que estén llevando a cabo y conceden a todo ello más importancia que el hecho de tratar de impresionar a toda costa a su propio jefe.
• Habilidades sociales: Los líderes que fracasan son poco empáticos y sensibles, y de este modo suelen exhibir un exceso de arrogancia, agresividad o prepotencia hacia sus subordinados. Y, aunque hay algunos que de vez en cuando se muestren encantadores e incluso parezcan estar interesados en los demás, esto termina revelándose como una mera fachada. Los directivos triunfadores, por su parte, se muestran empáticos y sensibles, y son considerados y respetuosos con todo el mundo, tanto superiores como subordinados.
 
Establecimiento de vínculos y aprovechamiento de la diversidad: La insensibilidad y las estrategias manipuladoras de los directivos fracasados revelan en suma, su incapacidad para establecer una red de cooperación y relaciones provechosas. Los directivos con éxito, por su parte, son mucho más capaces de aprovechar la diversidad y de llevarse bien con casi todo el mundo.

La naturaleza humana de la Calidad

La Calidad es más que un atributo. La Calidad es una Actitud.
Excelente video de reflexión acerca la importancia de la Calidad. No es un video nuevo, pero su vigencia es latente. Tal vez la diferencia es que en estos tiempos, la Calidad sigue siendo fundamental, pero la velocidad para lograrla es 100 veces mayor a la que se requería cuando este material fue realizado.
Vale la pena hacer un alto en la vorágine de la cotidianeidad, un alto a las crisis y urgencias del trabajo para disfrutar y compartir este video que representa un excelente compendio de consejos para valorar lo que hacemos y cómo lo hacemos.


Al final del video se refuerzan seis elementos acerca de la importancia de la Calidad en el trabajo:

1. Sus Clientes son cualquier persona que recibe un trabajo de su parte.

2. El concepto de Cliente, no está limitado al usuario final de los productos y/o servicios de su organización.

3. Identifique quiénes son sus Clientes internos y externos.

4. La Calidad de su trabajo afecta directamente a sus Clientes para bien o para mal.
5. Los Clientes hacen una clara elección, lo buscarán o lo evitarán.

6. La persona que más se beneficia de un trabajo hecho con Calidad, es usted mismo.

Usted es lo que hace ¿qué tipo de persona dicen sus Clientes que es usted?