La violencia en las escuelas (Bullying)

En esta semana un grupo de políticos mencionaron que México ocupaba el primer lugar de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en violencia y acoso escolar.
Dado que el tema es algo que me es familiar (yo mismo sufrí violencia escolar durante más de 2 años de uno de mis compañeros en la primaria) y por la referencia de mis hijas y sobrinos, es algo que aún se presenta en las escuelas tanto públicas como privadas hoy en día; decidí profundizar al respecto.
La aseveración de tales políticos tomó como referencia el Estudio Internacional sobre Docencia y Aprendizaje: Teaching and Learning International Survey (TALIS), presentada en México en Junio de 2009.

A año y medio de dicha presentación, el tema de violencia en las escuelas ha sido tratado de manera aislada por los diferentes gobiernos locales. De hecho, recientemente en un seminario sobre el tema, se reconoció que los maestros tienen poca o nula información al respecto.
En especial los maestros de escuelas públicas confunden un conflicto aislado entre alumnos, con el bullying; por lo que no establecen acciones que permitan tratar o disminuir el problema.

En un entorno en el que se ha dicho hasta el cansancio que una de las soluciones fundamentales para combatir al crimen organizado y a la violencia en general es la educación, no deja de ser preocupante el que no se atiendan de manera oportuna datos como estos.

Pero lo más decepcionante, es darse cuenta de que en la mimsa OCDE existe un programa especializado para hacer frente de manera integral a la violencia escolar; pero que México no es parte de ese programa.

El Plan Internacional aprender sin miedo es una campaña mundial para acabar con la violencia en la escuela, vale la pena conocer más al respecto: http://plan-international.org/aprendersinmiedo

Es una pena que un programa como el anterior se vea limitado por intereses de partido, políticos, gremiales y económicos, que condenen a una sociedad y su futuro a la mediocridad, y a vivir en un país donde se aplique y aprenda de manera cotidiana la Ley del más fuerte.

Cómo enfrentar la adversidad

En este inicio de año he tenido contacto con situaciones complejas que han puesto en crisis a personas y a empresas. He observado cómo los individuos reaccionan de manera diferente. Las organizaciones son organismos (de ahí su nombre por supuesto) complejos, resultado de los elementos que las integran, su infraestructura tecnológica, de procesos y muy en especial de los valores que sus miembros practican.
He llegado a expresar que después de esta etapa de adversidad que dicha organización enfrenta, o sale fortalecida o resulta herida de muerte.
Ya hemos tocado este tema aunque con otro nombre «resiliencia«. Es por ello que busqué en la red algo relacionado con el tema y que reflejara de manera más amable la capacidad de hacer frente a la adversidad. Encontré el siguiente relato, espero que te haga reflexionar y, si te encuentras en un momento de dificultad, puedas decidir cómo enfrentar la adversidad.

Una hija se quejaba con su padre acerca de la vida y se lamentaba de que las cosas no le salían bien. No sabía como hacer para seguir adelante pues sentía desfallecer y se iba a dar por vencida. Estaba cansada de luchar y luchar, sin obtener ningún resultado. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Allí tomó tres ollas con agua y las colocó en el fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la ultima colocó granos de café. Las dejó hervir. Sin decir una palabra, sólo miraba y le sonreía a su hija mientras esperaba.
La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los 20 minutos el padre apagó el fuego. Sacó los huevos y los colocó en un recipiente, sacó las zanahorias y las puso en un plato y finalmente, colocó el café en un tazón. Mirando a su hija le dijo: Querida ¿Qué ves? “ Huevos, zanahorias y café” fue su respuesta.
La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera, después de quitarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro. Luego le pidió que probara el café, ella sonrió mientras disfrutaba de una exquisita taza de la deliciosa bebida. Sorprendida e intrigada la hija preguntó: «¿Qué significa todo esto, padre?» Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo! Sólo que habían reaccionado en forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer.
Los huevos habían llegado al agua frágiles, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en el agua hirviendo, se había endurecido.
Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.
«¿Cuál de los tres elementos eres tú? Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes?» Le preguntó a su hija. «¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la fatalidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?»
«¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, con un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación o un despido se ha vuelto duro e inflexible? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargada y rígida, con un espíritu y un corazón endurecido?»
«¿O eres un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto máximo de ebullición el café alcanza su mejor sabor y aroma».
«Ojalá logres ser como el grano de café, que cuando las cosas se pongan mal, tú puedas reaccionar en forma positiva, sin dejarte vencer por las circunstancias y hagas que las cosas a tu alrededor ¡mejoren!».
Así que… ¿tú como enfrentas la adversidad?

¿Líder o Víctima?

En las sesiones de capacitación que he tenido la fortuna de facilitar, es muy común que surja un espacio en el que los participantes se quejan de lo que su organización, su jefe, sus padres, sus compañeros, la sociedad, el país, algunas hasta su Dios, les han causado y que les han impedido lograr lo que ellos desean.

Siempre tienen un culpable a quien asignar sus frustraciones.

Parte de la dinámica de la sesión es precisamente que se enfrenten con ellos mismos y que asuman la responsabilidad de su vida, de sus logros y por supuesto de sus fracasos; eso hace la diferencia entre un líder y una víctima.

Debo reconocer que el proceso no es sencillo; pero en la gran mayoría de los casos, se logra que un destello de propiedad se genere en las conciencias de los participantes. En parte por el proceso y estructura de la sesión, pero principalmente por los ejemplos de vida que se utilizan para demostrar los conceptos.

Es por ello que siempre estoy atento a nuevos ejemplos esclarecedores de la disyuntiva entre ser líder o ser víctima en el camino de la vida. Hace un momento acabo de leer una respuesta de Paulo Coelho (autor de El Alquimista, El Peregrino, El Zahir, 12 minutos y muchos libros más) a una pregunta de sus fans en su Blog.

Es un testimonio de vida que deja muy en claro que en la vida hay que enfrentar obstáculos construidos incluso por personas que amamos y con las mejores intenciones, pero que si asumimos el reto del liderazgo, saldremos adelante.

Gracias Paulo por compartir con el mundo tu talento y tu amor por la vida.

A continuación la respuesta de Paulo Coelho:
“Mis padres me encerraron en tres ocasiones en un manicomio. Las razones en mi expediente médico son banales Se dijo que estaba aislado, hostil y miserable en la escuela.
“No estaba loco, yo era sólo un muchacho de 17 años que quería ser escritor. Porque nadie entendió esto, me encerraron durante meses y me alimentaron con tranquilizantes. La terapia consistió simplemente en darme descargas eléctricas. Ellos tenían la intención de borrar la capa superior de mi memoria con el fin de lograr la paz en mi cabeza.
«Me prometí a mí mismo que un día iba a escribir sobre esta experiencia, para que los jóvenes entiendan que tenemos que luchar por nuestros sueños desde una etapa muy temprana de nuestra vida. El mensaje de «Veronika decide morir» es ese: atreverse a ser diferentes.
“Tú eres único, y debes aceptarte como eres, en vez de tratar de repetir los destinos de otras personas o patrones. La locura es comportarse como alguien que no eres.
“La normalidad es la capacidad de expresar tus sentimientos. Desde el momento en que no temas compartir tu corazón, serás una persona libre.
“Yo era un rebelde. Me oponía a todo, y eso es algo realmente bueno cuando se es joven. Mis padres trataron de hacer que me comportara correctamente. Trataron de todo, desde amenazas, hasta quejarse de lo mucho que los decepcionaba, pero nada funcionó.
“Ellos pensaban que había perdido el control, y se dijeron: «Está loco. Quiere ser un artista». Y luego me internaron en esa institución y aprendí a muy temprana edad que tenía que luchar.
“Elegí no verme a mí mismo como una víctima, pensé: «Paulo, ahora estás experimentando las dificultades que los verdaderos artistas experimentan en la realidad.».