Más sobre la falta de productividad en México

También en esta semana el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), dió a conocer los resultados de su  Índice de Productividad México con datos a 2009, donde toma en cuenta la cantidad de insumos utilizados en cada entidad con la producción final obtenida.

En el estudio, resalta que el crecimiento de la productividad en México se ha estancado en las últimas dos décadas, comparada con países como Corea del Sur, Irlanda y Estados Unidos que han sabido crear un ambiente propicio para su desarrollo.

La tasa de crecimiento de la productividad en México apenas ha crecido 2.1% desde 1991 hasta 2009, muy por debajo del 82.8% de Corea del Sur, 64.2% de Irlanda y 34.9% de Estados Unidos, según el CIDAC que retoma datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Productividad de los Estados
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Mucho trabajo ¿productivo?

Esta semana la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), publica el informe anual de estadísticas sociales, en donde resalta el lugar de México como el país que más trabaja (con paga y sin paga).
En el mismo informe se resalta también que México es el país que tiene mayor proporción de pobres en su población.
Ante esta paradoja (mucho trabajo, poca riqueza) surgen varias reflexiones obligadas. En este espacio nos enfocaremos en el sentido de la productividad.
Ser productivo, implica el aprovechamiento máximo de todos los recursos (tiempo, dinero, materiales, tecnología, esfuerzo, etc.) para obtener los mejores resultados. Desafortunadamente el enfoque de la productividad se centra sólamente en gastar menos y ganar más. Este enfoque hace que aspectos de bienestar humano, organizacional y hasta ambiental, se dejen de lado.

Por otra parte, la visión de corto plazo afecta de manera absoluta la conciencia de productividad mediano y largo plazo. a continuación algunos ejemplos:

  • Se desprecia dedicar tiempo a la adquisición de conocimientos que permitan automatizar tareas rutinarias. La función de correspondencia de MS Office es desconocida, o no es utilizada al menos,  por la mayoría de las secretarias.
  • Se menosprecia la documentación de un procedimiento que permita la repetición de una actividad con calidad y a la primera. Incluso las instrucciones son dejadas de lado y hasta que «nos atoramos» buscamos la solución en ellas.
  • Trabajar más horas del tiempo de la jornada es un acto de lealtad y compromiso, no un indicador de falta de productividad.
Podríamos seguir mencionando ejemplos y casos, pero estamos seguros que cada uno podrá agregar experiencias personales a la lista.
Eli Goldratt, mencionó en un programa de formación a ejecutivos «La organización productiva practica el síndrome del correcaminos: cuando tiene que correr, corre al máximo, pero cuando no se requiere, está quieto, nutriéndose, preparándose para la próxima carrera».
Es muy común que en las organizaciones se busque tener «ocupado» al personal. En más de una ocasión he presenciado escenas en los que los jefes reclaman la falta de «movimiento» en una oficina, taller o cualquier lugar de trabajo. Mi abuelo decía «mucho ruido y pocas nueces», esa frase refleja lo que sucede en muchas organizaciones.

También es muy común experimentar la resistencia para aplicar soluciones tecnológicas a muchas tareas repetitivas en las implementaciones de nuevos métodos de trabajo.
Hacer un alto para preparar a una organización para cuando se requiera que corra, es una decisión dolorosa y casi imposible para muchos jefes que prefieren despedir personal y volverlo a contratar más adelante.

Ser productivos no significa trabajar mucho: Lograr mejores resultados día a día, en menor tiempo, menos gasto, con menos desperdicio y, sobre todo, con menor esfuerzo, es lo que nos hará más productivos.

La violencia en las escuelas (Bullying)

En esta semana un grupo de políticos mencionaron que México ocupaba el primer lugar de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en violencia y acoso escolar.
Dado que el tema es algo que me es familiar (yo mismo sufrí violencia escolar durante más de 2 años de uno de mis compañeros en la primaria) y por la referencia de mis hijas y sobrinos, es algo que aún se presenta en las escuelas tanto públicas como privadas hoy en día; decidí profundizar al respecto.
La aseveración de tales políticos tomó como referencia el Estudio Internacional sobre Docencia y Aprendizaje: Teaching and Learning International Survey (TALIS), presentada en México en Junio de 2009.

A año y medio de dicha presentación, el tema de violencia en las escuelas ha sido tratado de manera aislada por los diferentes gobiernos locales. De hecho, recientemente en un seminario sobre el tema, se reconoció que los maestros tienen poca o nula información al respecto.
En especial los maestros de escuelas públicas confunden un conflicto aislado entre alumnos, con el bullying; por lo que no establecen acciones que permitan tratar o disminuir el problema.

En un entorno en el que se ha dicho hasta el cansancio que una de las soluciones fundamentales para combatir al crimen organizado y a la violencia en general es la educación, no deja de ser preocupante el que no se atiendan de manera oportuna datos como estos.

Pero lo más decepcionante, es darse cuenta de que en la mimsa OCDE existe un programa especializado para hacer frente de manera integral a la violencia escolar; pero que México no es parte de ese programa.

El Plan Internacional aprender sin miedo es una campaña mundial para acabar con la violencia en la escuela, vale la pena conocer más al respecto: http://plan-international.org/aprendersinmiedo

Es una pena que un programa como el anterior se vea limitado por intereses de partido, políticos, gremiales y económicos, que condenen a una sociedad y su futuro a la mediocridad, y a vivir en un país donde se aplique y aprenda de manera cotidiana la Ley del más fuerte.