La naturaleza humana de la Calidad

La Calidad es más que un atributo. La Calidad es una Actitud.
Excelente video de reflexión acerca la importancia de la Calidad. No es un video nuevo, pero su vigencia es latente. Tal vez la diferencia es que en estos tiempos, la Calidad sigue siendo fundamental, pero la velocidad para lograrla es 100 veces mayor a la que se requería cuando este material fue realizado.
Vale la pena hacer un alto en la vorágine de la cotidianeidad, un alto a las crisis y urgencias del trabajo para disfrutar y compartir este video que representa un excelente compendio de consejos para valorar lo que hacemos y cómo lo hacemos.


Al final del video se refuerzan seis elementos acerca de la importancia de la Calidad en el trabajo:

1. Sus Clientes son cualquier persona que recibe un trabajo de su parte.

2. El concepto de Cliente, no está limitado al usuario final de los productos y/o servicios de su organización.

3. Identifique quiénes son sus Clientes internos y externos.

4. La Calidad de su trabajo afecta directamente a sus Clientes para bien o para mal.
5. Los Clientes hacen una clara elección, lo buscarán o lo evitarán.

6. La persona que más se beneficia de un trabajo hecho con Calidad, es usted mismo.

Usted es lo que hace ¿qué tipo de persona dicen sus Clientes que es usted?

Introducción a las Competencias Emocionales

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¿Por qué es tan complicado asumir la responsabilidad de nuestras decisiones?
¿Por qué esperamos que los demás hagan primero, para después nosotros hacer lo que debe hacerse?
¿Por qué cuando algo sale mal, tendemos a buscar un culpable y es tan difícil asumir la responsabilidad por el resultado?
Daniel Goleman, establece dos megacompetencias (Conciencia de uno mismo y Autorregulación), las cuales considero que son las bases de la inteligencia emocional, estar débil en alguna de ellas significa que estamos adoptando el papel de víctima, en lugar de asumir el papel de Creador o el de Líder; lo cual nos limitará las oportunidades de mejorar tanto en lo personal como en lo profesional.
Carecer de alguna de ellas hacen que nos comportemos a la defensiva, buscando siempre quién pague las consecuencias de aquello que nos aqueja; incluso, al enfocarnos tanto en lo que no queremos, provocar o conducir mediante nuestras acciones, palabras o actitudes al resultado que tanto tememos.
Vale pues la pena conocer las competencias de manera general y en el futuro en este espacio profundizaremos en cada una de ellas.

Víctima o Creador

Hace unas semanas publicamos una entrada titulada «Líder o Víctima», por la que recibimos algunas recomendaciones, historias y referencias acerca de la relación Víctima-Líder-Creador, todas ellas interesantes y enriquecedoras; es por ello que compartimos una de ellas de una revista en línea:

En muchos cuentos y novelas podemos localizar fácilmente quien es la víctima. Y en la vida real también. Por lo general, las víctimas se caracterizan porque son las más queridas, sufren por varias circunstancias y parece que simpre hay algo o alguien que se interpone en su camino para ser felices. Muchas veces jugamos el papel de víctimas porque es lo que nos enseñaron o aprendimos a ser, quizá porque vivimos con alguien que era así y simplemente repetimos comportamientos.
En realidad, no es que este “mal” ser víctima, porque esta actitud a final de cuentas es simplemente un recurso que tenemos porque es lo que mejor sabemos hacer hasta ahora para resolver la vida. Sin embargo, los resultados de ser víctima no son muy alentadores, pues por lo general las víctimas, como hemos mencionado, no son muy felices que digamos ni se sienten muy realizadas, sufren mucho y, por lo general, se sienten constantemente confundidas e incomprendidas.
A pesar de los resultados y la vida gris de las víctimas, muchas de ellas no desean sentirse responsables por sus vidas ni su felicidad porque, a final de cuentas, ser víctima es cómodo, no exige mucho, siempre habrá algo o alguien a quien hacer responsable, y hay tanta abundancia de pretextos que ni siquiera hay que gastar creatividad para inventarlos.
Es por eso que hay muchas víctimas que no reconocen que lo son, porque el hacerlo les exigiría un fuerte cambio, el cual consistiría en empezar a hacerse creadoras y vencer muchos impedimentos y obstáculos que requieren de trabajo, creatividad y mucha intención por avanzar. Tendrían que empezar a derribar muchos pretextos y dejar, entre otras cosas, de ser dependientes, lo cual es toda una reforma interior a lo que no todos están dispuestos.
Sin embargo, ser responsable y creador de nuestra realidad y felicidad tiene en verdad sus grandes tesoros. Quizá no sea el camino más sencillo, cierto, pero sus recompensas valen la pena, el riesgo y hasta el atrevimiento. A la larga, el creador es quien más tesoros tiene, es el que más se conoce y, por ende, el que más confianza y habilidades desarrolla. El creador es quien habilita capacidades extraordinarias de si mismo, es libre, fuerte e independiente emocional y económico, y se deleita con sabores de la vida más profundos y poco comunes.
Hablar de las fortunas del creador quizá sea difícil de explicar cuando no se han degustado. Sin embargo, la aventura de dejar de ser víctima para ser creador vale la pena.
Para empezar a ser creador, es necesario detectar donde estamos siendo víctimas de las circunstancias, para entonces poder empezar a fortalecer esta condición.
Una victima por lo general tiene estas actitudes: