Responsabilidad y Rendición de Cuentas (accountability)

Hace unos años, el director de la empresa en la que laboraba, escribió en el pintarrón de la sala ejecutiva la palabra “accountability”. A partir de ese día, la esgrimió para hacer que todos quienes formábamos el staff, “asumiéramos nuestra responsabilidad y rindiéramos cuentas de manera objetiva y oportuna”.

Siendo un grupo de profesionales el “accountability” fue rápidamente convertido en una práctica de gestión cotidiana, y a pesar de las complicaciones, fue un placer haber pertenecido a ese grupo que tantos logros alcanzó.

La palabra “accountability” es comúnmente traducida al español como responsabilidad, pero es un hecho que esa descripción se queda corta en el entorno organizacional.

Ser “accountable” significa mucho más que cumplir con tu puesto o para lo que fuiste contratado. Incluye la obligación de hacer las cosas cada día mejor, buscar la excelencia y hacer todo cuanto sea necesario para contribuir a los resultados de la organización a la que perteneces. Implica compromiso, proactividad, un enfoque constante en la productividad y el agregar valor.

Si bien la responsabilidad y la rendición de cuentas son elementos de una conducta que refleja madurez y profesionalismo; hay que reconocer que existen enormes oportunidades de que esta conducta sea un hábito en las organizaciones de hoy en día.

Las razones de la falta de “accountability” son muy variadas, pero en general se podría resumir en una sóla: es más fácil echarle la culpa al otro que asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde.

¿Qué tan “accountable” eres?

A continuación un sencillo listado de conductas que reflejan la capacidad de una persona para asumir la responsabilidad y rendir cuentas de manera profesional.

En una escala del 1 al 10, siendo 1 como “nunca” y 10 “siempre”, califica tu nivel de “accountability”. Tu calificación aplica tanto para el trabajo como para tu vida personal.

1. Me comunico con regularidad y de manera objetiva.

2. Si no entiendo algo, procuro obtener más información.

3. Soy dueño de mis problemas y circunstancias.

4. Cuando cometo un error, lo admito.

5. Soy proactivo, me gusta tomar la iniciativa.

6. Pregunto todo lo que necesito para hacer mi trabajo.

7. Analizo mis actividades y me pregunto ¿Cómo contribuye esto a los objetivos de la organización?

8. Analizo mis actividades y me pregunto ¿qué más puedo hacer?

9. Me doy el tiempo y me concentro cuando es hora reportar lo que he hecho.

10. Me gusta la retroalimentación.

Si tienes una posición de autoridad:

11. Desarrollo y promuevo la responsabilidad y la rendición de cuentas en la gente que está a mi cargo.

12. Soy asertivo ante la falta de responsabilidad y rendición de cuentas de otros.

Obviamente, mientras más alto sea tu puntaje, es mejor. Revisa aquellos aspectos en que tu calificación es baja y piensa qué puedes hacer para mejorar.

Si fuiste honesto contigo (¿hay otra opción?), entonces tendrás los elementos para sobresalir y desarrollarte en cualquiera que se la actividad que realices, ya que de seguro tu organización valorará las contribuciones que realizas, más allá de lo que marca tu descripción de puesto.

Por último, un ejemplo clásico de la responsabilidad y rendición profesional de cuentas contra la conducta tradicional de aquel que se limita a “hacer la chamba”.

Juan trabajaba en una empresa desde hace dos años, siempre fue muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones, llegaba puntual y estaba orgulloso de que en dos años nunca recibió una amonestación.

Cierto día buscó al gerente para hacerle un reclamo:

–Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido postergado. Mire, Rogelio ingreso a un puesto igual que al mío hace sòlo 6 meses y ya está siendo promovido a Supervisor.

–Uhmmmm – mostrando preocupación el gerente le dice: -Mientras resolvemos esto, quisiera me ayudes a resolver un problema. Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de hoy. En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor, averigua si tienen naranjas.

Juan se esmeró en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba de vuelta.

–Bueno Juan, ¿qué averiguaste?

–Señor, tienen naranjas para la venta.

–¿Y cuánto cuestan?

–Ah… No pregunte por eso.

–Ok, pero ¿viste si tienen suficientes naranjas para todo el personal?

–Tampoco pregunté por eso señor.

–¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?

–No sé señor, pero creo…

–Bueno, siéntate un momento. –El gerente tomó el teléfono y mandó llamar a Rogelio. Cuando éste se presentó, le dio las mismas instrucciones que le diera a Juan anteriormente, y en 10 minutos estaba de vuelta. Cuando Rogelio retornó el gerente pregunta:

–Y bien Rogelio ¿qué noticias me tienes?

–Señor, tienen naranjas, lo suficiente, para atender a todo el personal y si prefiere también tiene plátano, papaya melón y mango. La naranja está a $7.50 pesos el kilo. El plátano a $5.20, el mango a $9.00 el kilo, la papaya y el melón a $5.80 pesos el kilo. Me dice que si le compra una buena cantidad nos dará un descuento del 8 %. He dejado separada la naranja, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.

–Muchas gracias Rogelio, pero espera un momento…

Se dirige a Juan, que aún seguía esperando estupefacto y le dice:

–Juan, ¿qué me decías?

–Nada señor, eso es todo con su permiso…

MORALEJA: Es importante hacer nuestro mejor esfuerzo aun con las tareas más sencillas, ya que de otra forma nadie nos confiará tareas de mayor importancia. Todas las veces que empleamos correctamente la información, tenemos la oportunidad de imprimir nuestra marca personal.

Tomado de una cadena de internet

100 Consejos para lograr una mejor calidad de vida

¿Cómo lograr una mayor calidad de vida? Aquí las 100 cosas que son claves para la gestión de uno mismo en la vida.

1. No juzgues la vida de nadie, es el rasgo de mayor mediocridad de una persona. Si alguien quiere dejarlo todo y dar la vuelta al mundo, apóyale; si quiere ser cura, anímalo; y si quiere vivir en el campo alejado del mundanal ruido, también. Es su vida.

2. Sueña y sueña a lo grande, los sueños nos mantienen vivos y tiran de nosotros para delante. La depresión, dicho de manera coloquial, es la ausencia de sueños.

3. No envidies, es una derrota personal, la manifestación más evidente de que no estás satisfecho con tu vida. Encuentra tu camino y la envidia desaparecerá.

4. Practica el humor, es bueno para la salud física y mental, y mejora las relaciones personales.

5. Sé generoso, te sentirás bien: “Lo que das, te lo das; lo que no das, te lo quitas” (Jodorowsky).

6. Piensa menos y siente más: los sentimientos son el lenguaje del alma. Escucha lo que te dice el corazón: “Cuando piensas demasiado impides que las cosas sucedan” (Rosario Flores).

7. Aprende a no escuchar, poca gente está preparada mentalmente para entender tus sueños. Te criticarán y no te será fácil abstraerte de las críticas.

8. Practica la ley de la gratitud, es la primera ley del universo. Es difícil que ocurra nada bueno sin ser agradecido. Jean de la Bruyére afirmaba: “Solo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud”.

9. Omnia in bonum: todo lo que ocurre es para bien, aunque en un primer momento no lo entiendas. Los puntos se conectan en algún lugar del camino.

10. Practica deporte, y deporte no es sólo ir a correr, a la piscina o al gimnasio, es, sobre todo, estar activo.

11. Lee mucho y de todo (economía, psicología, marketing, filosofía, historia…), amplia muchas perspectivas y aporta muchos ángulos de vista. La creatividad no es más que la unión de informaciones distantes.

12. Sonríe y vencerás: la sonrisa es la forma más barata de mejorar tu apariencia… y como dijo Paco Rabanne, “el mejor atuendo de una modelo”.

13. Escucha música: es una gran generadora de estados de ánimo y gracias a ella se trasciende a un estado que predispone a dar lo mejor. “La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”, afirmaba Platón.

14. Ve al cine: una buena película con su guión, con su banda sonora, con sus actores… puede aportar muchos inputs vitales.

15. No vayas demasiado rápido, te será imposible disfrutar de lo que haces. Los sabios suelen pecar de lentos.

16. Vive cada instante: estés donde estés y hagas lo que hagas, disfrútalo con intensidad. Es el eternal now oriental. No tengas tu cabeza en otra parte.

17. Sé versátil, o lo que es lo mismo, saborea de igual manera un bocadillo de jamón sentado en el borde de un río como de una comida en un restaurante de tres estrellas michelín.

18. Viaja todo lo que puedas: viajar no es ir muy lejos sino moverse con la mente abierta y empaparse de todo lo que se ve. No conozco ningún sitio que no merezca la pena. Y cuando viajes olvídate de la tortilla de patatas.

19. Lo de fuera es lo de dentro: “Aunque nada cambie, si tú cambias, todo cambia” (Álex Rovira). Dicho de otra manera: “Cuando cambiamos la forma de mirar las cosas, las cosas que miramos cambian” (Dyer). ¿No te has dado cuenta que el día que estás de mejor ánimo las cosas funcionan mejor?

20. Ten una actitud mental abierta: todo te da pistas y señales hacia dónde debes dirigir tus pasos. No desprecies lo que no entiendes e intenta digerirlo.

21. ¿Cómo encontrar tu camino en la vida? Hazte una pregunta: ¿Qué me hace sentir bien? Por ahí andan los tiros. Donde disfrutas están tus talentos. Entonces, busca la forma de llegar y no te parapetes en las circunstancias para no hacerlo.

22. Huye de los pesimistas, son un auténtico cáncer de la vida, chupan energía a no poder más y te dejan mal cuerpo.

23. Sé curioso: es uno de los rasgos que más distinguen a las personas felices, siempre tienen proyectos por realizar: aprender inglés, a cocinar, ir a algún país…

24. Intenta estar en contacto con la naturaleza: mar, montaña, animales, ríos, plantas… Si interactúas con ella te enseñará muchas cosas y te transmitirá paz.

25. Una vez tomada una decisión, olvídate del resto de alternativas. Saca el máximo partido a la elegida. No intentes optimizar siempre, a veces las cosas salen mejor y otras peor.

26. Reconcíliate con el pasado: sí, es verdad, has hecho cosas mal, has dañado a personas, te equivocaste en ciertos comportamientos… pero también tienes derecho a fallar.

27. El fracaso no existe, sólo la experiencia. Todo suma.

28. Los obstáculos son la forma que tiene la vida de separar entre los que dicen que quieren algo de los que realmente lo quieren; los primeros “desistirán” y los segundos “persistirán”. Lo dice el manifiesto Vikingo: ¿Quién sabe lo que los problemas pueden hacer por ti?

29. Se puede aprender de todo y de todos, que no te quepa duda. Es una cuestión de educar tu mirada para descubrir lo positivo de cada situación.

30. No te quejes, seguramente hay gente en situaciones mucho peores que la tuya.

31. Como caigas en el victimismo, la resignación y la negación estás perdido. Son los rasgos que definen a los perdedores.

32. El dinero bien ganado y bien utilizado es maravilloso. No dejes que otros te hagan ver que es algo sucio. Mentira. Con dinero nos vestimos, viajamos, invertimos, hacemos donaciones… El problema no está en el dinero sino en la avaricia del ser humano.

33. Aléjate del concepto de propiedad: mi casa, mi coche, mi terreno… Muchas veces generan cargas y dependencias que te arruinan la vida. Hay gente que no vive por los compromisos financieros que se genera.

34. ¿Te apetece y puedes disfrutar de un velero? Alquílalo y disfrútalo. Si lo compras el resto del tiempo estará atracado generando gastos y preocupaciones sólo para satisfacer un ego frágil. Lo mismo para las casas/chalets y otros bienes materiales.

35. Deja el orgullo en casa, te impide corregir y mejorar. Tu mayor aliado: la humildad. Un «me equivoqué» y un «no sé» son muestras de inteligencia.

36. No intentes aparentar lo que no eres, se nota.

37. Todo tiene energía: personas, cosas, animales… y sólo hay de dos tipos: positiva (que construye) o negativa (que destruye). Busca en todo la primera y aléjate de la segunda. Cuando mejor te sientas, más en sintonía estás con el universo y en un estado más proclive para la expansividad, para crear, para que tus talentos se manifiesten.

38. Desde el derrotismo, el pesimismo, la actitud negativa es imposible construir nada. Cuando no te encuentres bien, actúa como si lo estuvieses. Las cosas positivas suceden a la gente positiva.

39. Acepta el misterio de la vida: no podrás entenderlo ni comprenderlo todo. Las contradicciones y paradojas forman parte de la vida.

40. Perdona: la venganza te deja saciado en el corto plazo pero en el largo te arrepientes. No merece la pena. Bastante cruz tiene ya el que ha cometido un crimen. Lo expresaba magistralmente Martín Seligman: “No puedes hacer daño al culpable no perdonando, pero puedes liberarte perdonándolo”.

41. Pide ayuda: no lo podrás hacer tú todo. Cada uno sabemos de lo que sabemos. Rodéate de gente competente. Lo caro casi siempre es barato, no sólo en dinero sino en preocupaciones y tiempo.

42. Si te gusta, escribe de vez en cuando, ayuda a poner en orden ideas y a amueblar la cabeza: “Escribir es conocerse y conocerse es vivir” (José Luis Sanpedro).

43. Mantén el contacto con los niños: son los grandes genios de la vida y te enseñarán muchas cosas: su curiosidad, su sentido lúdico, su gestión del error…

44. Mantén el contacto con los animales: Eduadro Punset explicaba: “La inteligencia emocional la aprendí de los animales”. Me lo creo.

45. Cuida tu máquina: tu cuerpo y tu mente. El primero con deporte, nutrición, cuidados…; y el segundo con lecturas, viajes, conversaciones, meditación…

46. Dispara primero y apunta después: “Lo importante no es lo que piensas, dices o planeas, sino lo que haces” (@blpgirl). Está bien planificar pero sin pasarse. El camino enseña muchas cosas.

47. Haz cosas: te arrepentirás más de lo que no hiciste en su día que de los errores que cometiste: “Entre hacer y no hacer elige siempre lo primero, porque si te equivocas al menos tendrás la experiencia” (Jodorowsky).

48. Si te atacan, responde con tranquilidad, no hay nada que desestabilice más.

49. Tú eres mucha gente, no vayas de autosuficiente: eres el sumatorio de un gran cantidad de personas que te hayan ayudado, no sólo materialmente sino emocional o personalmente. De algunas de ellas a lo mejor ni eres consciente de la ayuda que te prestaron.

50. Abre los ojos y los oídos: las oportunidades están en todos los lados y en todas las personas, muchas veces en lo más insospechado. Todo da indicios y pruebas.

51. Si te gustan y puedes, aprende idiomas, te abrirán muchas puertas en lo profesional y en lo personal.

52. Practica la diversidad: aunque te cueste, rodéate de personas con diferentes profesiones (abogados, ingenieros, psicólogos…), culturas (anglosajones, latinos, chinos…) y formas de vida (bohemios, ejecutivos agresivos, artistas…). No intentes comprender, absorbe.

53. Haz cosas sin esperar absolutamente nada a cambio… algunas veces te sorprenderás con lo que ocurre.

54. Relativiza: Cuando te duela algo, date una vuelta por la planta de oncología de un hospital infantil, por una cárcel o por un barrio marginal de drogas. Todas tus penas desaparecerán.

55. Sabiduría no es tener carreras universitarias, ni masters, ni idiomas… sino saber distinguir lo “esencial” de lo “accidental”. Hay gente que tiene una “sabiduría callada”, del hombre del campo, que ni siquiera ha pisado jamás un aula. Escúchalos.

56. Quien quiere hacer algo busca la forma; quien no quiere busca excusas. Así de claro. Si de verdad quieres un objetivo, lo lograrás.

57. Practica la fórmula KISS: Keep It Simple Stupid. Simplificar es vivir mejor. Hay gente experta en complicarse la vida.

58. Poco + Poco = Mucho. Es increíble lo que se puede lograr si cada uno ponemos de nuestra parte. Lo decía Mandela: “No es difícil cambiar el mundo, lo difícil es cambiarte a ti mismo”.

59. Imposible es eso que nadie ha hecho hasta que alguien lo rubrica. Por eso, como dice Silvio Rodríguez, “prefiero hablar de las cosas imposibles porque de lo posible se habla demasiado”. Un grupo musical cantaba: «Faltan soñadores y sobran intérpretes de sueños».

60. No te flageles: yo, tú y todos a veces somos unos incoherentes… Pecados del ser humano: “Es fácil creer en algo y no estar a la altura de tus creencias” (House). La mejora personal es un proceso, no un estado.

61. “Cuanto más te entiendas a ti mismo, más entenderás al mundo” (Paulo Coelho). Sobran los comentarios.

62. Sorprender nunca falla: verás como disfruta la gente cuando eres capaz de emocionarla con algo inesperado. La vida es emoción y las sorpresas son emocionantes. No es cuestión de grandes cosas, sino de algo no esperado. Muchas veces es fácil hacer feliz a los demás.

63. Despréndete de los resultados: tenlos en la cabeza pero no te obsesiones con ellos. Visualízalos pero que no te esclavicen. Los resultados no te pertenecen, te llegan.

64. Como tú te sientes, los demás te ven. No es cuestión de lo que eres, sino como te juzgas a ti mismo, de tu autoestima.

65. Si no tienes la autoestima muy elevada, pide a cinco personas de tu máxima confianza que te digan cinco cosas buenas de ti. Verás como hay muchos que valoran cosas tuyas.

66. Serenidad: Mucho más importante que lo que te ocurre es cómo lo afrontas. Piensa que todo sucede por algo. No te pelees con la vida, no le eches un pulso… es agotador.

67. Nunca es tarde para encontrar el sentido de la vida. Que lo conseguido hasta el momento no hipoteque tu porvenir. A veces tendrás que dejar de lado tus estudios, tus ascensos, tus amistades… para empezar tu auténtica vida.

68. Sé valiente: es imposible ser feliz de otra manera. El miedo produce muchas frustraciones, sobre todo el miedo al ridículo. Olvídalo. La primera vez duele mucho, menos la segunda, algo la tercera… hasta que desaparece porque te da igual el qué dirán.

69. La gente te respeta tanto como tú te haces respetar. No dejes que te manipulen. Si alguien no te acepta, apártate de él/ella.

70. Hay jaulas que son de oro: no culpes a nadie, la libertad individual siempre existe. Hay ascensos que amargan la vida. Los “cargos” muchas veces son “cargas”.

71. No escatimes elogios: son agradables para el que los recibe y te hacen sentir bien. A todo el mundo le gusta escuchar cosas buenas sobre él.

72. Asertividad: cuida el tono en las reprimendas. La gente está dispuesta a mejorar casi siempre pero lo que no soportan es que la humillen. Una crítica bien hecha se agradece como agua de mayo.

73. Si delegas y tienes paciencia para asumir los errores por falta de experiencia en quien has puesto tu confianza, con el tiempo verás qué lejos se puede llegar.

74. Ser amable y educado te abrirá muchas puertas. Una de las cosas que más rechaza la gente es la soberbia y la prepotencia.

75. No dejes la suerte en manos del azar: cuando quieres algo de verdad (no de palabra), todas las piezas del puzzle empiezan a encajar para que ocurra. Ten fe y no abandones. Recuerda lo de los obstáculos.

76. La soledad como refugio está bien; como forma de vida te mata lentamente.

77. Es fácil olvidar los mensajes importantes. Por ello, citas, objetivos, ideas… ponlos en lugares visibles. Ten un visual board, utiliza símbolos que te lo recuerden, utiliza frases de ánimo y positivas…

78. No intentes eliminar los pensamientos negativos sino reemplázalos con otros positivos. No luches contra lo que “no quieres” sino pon el foco en lo que “quieres”.

79. Ten paciencia: no se siembra hoy y se recoge mañana. Es ley de vida. Todo llega, pero no desistas. La vida es una cuestión de pegar tiros. Después de haber pegado muchos empiezas a ajustar el disparo mejor.

80. Aprende a decir no: al principio te pueden rechazar, con el paso del tiempo te pone en valor. Si crees que lo que ofreces lo vale, salvo excepciones, no cedas.

81. Uno de los grandes males sociales es la educación que nos uniformiza y nos mete a todos en el mismo saco. Cuidado con lo que aprendes. Educar es ayudar a cada persona a ser ella misma; educar es ayudar a una persona a ser feliz.

82. Comete locuras de vez en cuando: “El que esté libre de pecado… no sabe lo que se pierde” (@fanultra). No vayas dando una imagen exquisita, es mentira. Nadie somos ángeles. Además, errar –incluso intencionadamente- elimina presiones.

83. Pon en práctica tu creatividad: crear es una de las cosas que más satisfacciones proporciona. Crear es dejar tu huella, es la posibilidad de ser tú mismo. La creatividad no es una cosa del trabajo, sino de cualquier ámbito de la vida: en la cocina, preparando un viaje o en una fiesta.

84. Gestiona el cambio: las cosas no son estáticas sino que varían con el tiempo. Sé flexible y adáptate y gestiona las circunstancias, de otro modo lo pasarás mal. La vida es como el clima, es el que es, pero si llueve, toma el paraguas; si hace frío, ponte el abrigo; si tienes calor, enciende el aire acondicionado… Refunfuñar por lo que no es posible cambiar es inmadurez.

85. La honestidad, con uno mismo y con los demás, merece la pena.

86. Lo esencial de cada persona es su singularidad: “Lo que te hace diferente, te hace valioso; lo que hace diferente, te hace único”. Recuerda: no hay otro como tú. No existen los repetidos, ¡aprovéchalo!

87. La amistad no es conocerse de muchos años. Amistad es intercambio de intimidades, discreción, respeto, no juzgar… por eso, no abunda.

88. Los mayores enemigos suelen estar cerca: si tu familia, si tus amigos, si tus compañeros no te respetan… mándales a paseo. No te merecen.

89. No exprimas tanto la naranja que amargue el zumo. La avaricia rompe saco. A veces por no renunciar a un poco se pierde todo.

90. Algunas personas te engañarán, otras se aprovecharán de ti. Acéptalo y aprende, pero no lo rumies constantemente en la cabeza, te haces daño a ti mismo.

91. No grites: a una persona que chilla sus razones le abandonan. La tranquilidad de espíritu facilita las relaciones y llegar a acuerdos.

92. Lo que abandonas, te abandona.

93. Si crees en algo y sale mal, continúa: Winners never quit; quitters never win. “Los ganadores nunca desisten; los que desisten nunca ganan”.

94. La realidad no es más que la manifestación de la conciencia colectiva de la humanidad. Somos lo que en cada momento hemos decidido ser. No protestemos: “Si cada uno barriese delante de su casa qué limpia estaría la ciudad” (Prov. Japonés).

95. Todas las crisis (tulipanes, ferrocarril, puntocom, subprimes…) a lo largo de la historia son iguales, producto de la avaricia. A día de hoy podemos decir que dentro de X años tendremos otra. Lo que cambia son los protagonistas.

96. Vivir es elegir y elegir es rechazar. Cada decisión implica renuncias. No te fijes en lo que dejas sino en lo que ganas con la alternativa elegida.

97. Desaprende. Tenemos demasiada basura en la cabeza, demasiados paradigmas y creencias que nos limitan. Lo decía Goethe: “Ten cuidado con lo que aprendes que no podrás olvidarlo”. Empieza a cuestionar y a no creerte lo que te cuentan.

98. Aprende a valorar lo inmaterial. Lo bueno de esta vida es que las cosas realmente importantes no se pueden comprar con dinero por mucho que uno que esté dispuesto a pagar por ellas. No se puede adquirir con el talonario afecto, ni confianza, ni lealtad, ni respeto… eso hay que ganárselo.

99. Lo que nunca falla es ser uno mismo. No negocies con la autenticidad y atrévete a ser quien eres: «No liberes al camello de su joroba puedes estar eliminándolo de ser camello» (Cheterton).

100. “La vida es maravillosa, pero hay que saber maravillarse” (Eduardo Jáuregui).

Tomado de una cadena de internet

Las relaciones amorosas y/o de amistad en las organizaciones del siglo 21

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones lucharon contra las relaciones sentimentales dentro del trabajo a medida que se incrementaba la cifra de mujeres que se incorporaba al mercado de trabajo. “La legislación sobre la igualdad de derechos en muchos países hizo que la mayoría de las organizaciones estuviesen más preocupadas por las citas en el lugar de trabajo o cualquier conducta que pudiese ser interpretada como acoso. La política de “cero-citas” entre subordinados y superiores era lo habitual. Algunas organizaciones tenían políticas de este tipo incluso entre compañeros del mismo rango, aunque no era habitual su obligado cumplimiento”.

Hoy en día, prohibir las relaciones personales en el trabajo ya no es tan habitual como antaño; según la profesora de Sociología de la Universidad Estatal de California Janet Lever, uno de los motivos es que las políticas rígidas que prohíben tener citas son frecuentemente una invitación a presentar demandas judiciales por discriminación, ya que en la práctica suelen penalizar más a las mujeres que a los hombres. La probabilidad de que los hombres sean supervisores, añade Lever, es más alta, y si un superior masculino y una subordinada empezaban a salir juntos, normalmente era la mujer la que era trasladada o despedida.

La política de cero-citas simplemente no se ajusta a un entorno laboral moderno en el que prácticamente la mitad de los trabajadores son mujeres, sugiere Lever. Hoy en día la gente tarda más tiempo en casarse, y en muchos casos tiene jornadas laborales más prolongadas en comparación con sus padres. La gente conoce a otras personas con intereses similares en el trabajo, y los empleadores deben asumir que erradicar las relaciones personales no es algo realista. “La gente está empezando a aceptar el hecho de que no hay nada malo en tener una cita” con alguien del trabajo, aunque Lever está de acuerdo en que las relaciones supervisor-subordinado aún siguen siendo tabú.

Una encuesta realizada por la firma de recolocación Challenger, Gray & Christmas, con sede en Chicago, encontraba que el número de empleados estadounidenses que entraban dentro de la categoría de solteros había aumentado un 18,3% entre 1995 y 2005 hasta alcanzar prácticamente los 59 millones de personas, cerca del 44% de la fuerza de trabajo. Casi la mitad de los trabajadores solteros tenían edades comprendidas entre los 20 y los 34 años, la edad en la que se tienen más citas, concluía el estudio. “Nadie pone en duda que las citas a través del trabajo han ido en aumento entre esos 28 millones de jóvenes, algunos de los cuales pasan más tiempo juntos en la oficina que fuera del trabajo”, escribe el consejero delegado de la firma, John A. Challenger. “Los empleadores no tienen otra opción más que permitir citas en el lugar de trabajo”.

Challenger señala que un informe de 2003 realizado por American Management Association (AMA) reveló que el 30% de los gerentes habían tenido citas con colegas del trabajo, y que el 96% de ellos afirmaban que era aceptable salir con un compañero de trabajo que no fuese ni subordinado ni superior jerárquico. “Claramente, las citas en la oficina han ganado aceptación en la última década, pero las organizaciones deberían tener cuidado en lo que respecta a las relaciones en el lugar de trabajo. Las organizaciones deberían intentar establecer una serie de principios para evitar potenciales problemas, incluyendo reclamaciones por acoso, cotilleos en la oficina o una menor percepción moral”.

El informe de AMA señalaba que el 12% de las organizaciones habían redactado políticas sobre las citas. De ese porcentaje, el 92% prohibía que los superiores saliesen con subordinados, y el 11% prohibía salir con un compañero del mismo rango.

Las empresas que eligen no abordar el tema de las relaciones sentimentales en el trabajo podrían acabar en una situación delicada si una de estas relaciones se vuelve amarga”, escribe Challenger. “Estas situaciones pueden acabar rápidamente en demanda por acoso sexual. Pueden surgir otros problemas si uno de los dos es ascendido. Las empresas pueden tener problemas para convencerles de que una relación antes permitida está ahora prohibida”.

¿Cuál es la mejor política?

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